La investigación por el crimen de Diego Fernández Lima, el adolescente de 16 años cuyos restos óseos fueron encontrados en una casona de Coghlan, ha tenido un desarrollo inesperado . Cristian Graf, un excompañero de la víctima y señalado como principal sospechoso, se presentó ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 61 para ponerse a disposición de la Justicia. Este acto, casi sin precedentes en una causa tan antigua, ha puesto al sospechoso en el centro de la escena.
La madre de Graf aún reside en la casa donde los obreros realizaron el macabro hallazgo en mayo de 2025. Tras su presentación, Graf fue abordado por una periodista y, visiblemente nervioso, negó haber asesinado a Fernández Lima. Esta declaración reaviva las dudas y pone de manifiesto la complejidad de un caso en el que la memoria y la verdad se entrelazan después de más de cuatro décadas.
La cronología de un caso que el tiempo no pudo enterrar
La desaparición de Diego Fernández Lima ocurrió en 1984. En ese momento, Diego tenía 15 años y, según la principal hipótesis de los investigadores, acudió a la casa de la familia Graf por su propia voluntad. La relación entre ambos adolescentes, sin embargo, era desconocida para la familia de la víctima. Javier, el hermano de Diego, declaró: “Hace 41 años lo buscamos y teníamos la esperanza de encontrarlo con vida”. Una historia de dolor y persistencia que hoy encuentra una respuesta.
El hallazgo de los restos fue casi accidental: el albañil apodado “Chucky” los encontró en el patio de la casa, cerca de la medianera. Los huesos presentaban una “lesión cortopunzante en la cuarta costilla derecha” y marcas en los miembros, lo que, según las pericias del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), sugiere que el cuerpo fue manipulado.