En el distrito electoral más grande del país, la Provincia de Buenos Aires, el panorama político se dibuja en un escenario de extrema paridad. A menos de un mes de las elecciones legislativas, el sondeo de opinión no solo revela un empate técnico, sino que también expone una incertidumbre que pone en el centro de la escena a los votantes indecisos. ¿Qué tipo de mensaje envía la ciudadanía con esta polarización? ¿Es la expresión de un descontento que no logra encontrar un único cauce, o es un reflejo de que el país se encuentra en un punto de quiebre donde cada voto cuenta más que nunca? El resultado de esta elección no solo definirá la composición legislativa provincial, sino que también puede ser el preludio de lo que sucederá en el país.
A poco menos de un mes para que los bonaerenses acudan a las urnas, una encuesta de la consultora Proyección ha arrojado resultados que confirman una competencia de final abierto. El estudio, realizado entre el 24 de julio y el 5 de agosto, sobre una muestra de más de 6.000 encuestados, muestra una paridad absoluta entre las dos principales coaliciones. La Alianza Libertad Avanza, con un 37,3 por ciento de la intención de voto, se encuentra a solo 0,8 puntos de Fuerza Patria, que lidera el sondeo con un 38,1 por ciento. Este margen de error, en el contexto de una elección que se definirá en las urnas, es la prueba más clara de que el resultado sigue siendo una incógnita.
El verdadero poder de definición, sin embargo, recae en el 8,5 por ciento de votantes indecisos. En una elección donde la diferencia entre las dos fuerzas principales es de apenas 0,8 puntos, este grupo de votantes tiene el potencial de inclinar la balanza y definir el resultado final. Su voto, aún por conquistar, se convierte en el objetivo principal de ambas coaliciones en la recta final de la campaña. Por detrás, la coalición Somos, que reúne a figuras como Facundo Manes y Elisa Carrió, obtiene un 6,1 por ciento, mientras que el Frente de Izquierda se queda con un 3 por ciento de los votos.