La justicia puso fin a una larga espera. El exmarido de Julieta Prandi fue condenado a 19 años de cárcel por abuso sexual, en un veredicto que se esperaba con gran expectativa y que ahora pone a prueba los mecanismos de protección para las víctimas
La justicia puso fin a una larga espera. El exmarido de Julieta Prandi fue condenado a 19 años de cárcel por abuso sexual, en un veredicto que se esperaba con gran expectativa y que ahora pone a prueba los mecanismos de protección para las víctimas

Tras años de una denuncia que desveló un entramado de violencia y abusos, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de Zárate-Campana condenó a Claudio Contardi, exmarido de Julieta Prandi, a 19 años de prisión.
El veredicto por “abuso sexual con acceso carnal agravado” no solo pone un punto final a un largo y sinuoso proceso judicial, sino que también es un llamado a la reflexión sobre las profundas falencias de un sistema que, en ocasiones, revictimiza a quienes denuncian.
El 13 de agosto de 2025, la jornada judicial culminó con un veredicto que reverberó en la opinión pública. Claudio Contardi, empresario y exesposo de la modelo, fue hallado culpable del delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por causar un grave daño en la salud mental de la víctima”.La sentencia de 19 años de prisión, acompañada de una orden de detención inmediata y su incorporación al Registro Nacional de Personas Condenadas por Delitos Vinculados a la Integridad Sexual, marca la culminación de un proceso que se inició tras la valiente denuncia de Prandi en 2021.
La cronología de los hechos, que se extendió entre julio de 2015 y marzo de 2018, fue meticulosamente reconstruida en el juicio. La defensa de Contardi había intentado anular el proceso, mientras que la fiscalía había solicitado la pena máxima.Sin embargo, el testimonio de la víctima, complementado con la pericia psicológica y otras pruebas, fue contundente para el tribunal. La redacción de los hechos, que podría asemejarse a un cuento policial, es una reconstrucción fiel de la investigación, evitando todo sensacionalismo para honrar la gravedad de los sucesos.
Tras conocerse la sentencia, Julieta Prandi sufrió una descompensación. Asistida por médicos en la sala, se recuperó y compartió un breve pero poderoso mensaje con los medios. Su abogado, Fernando Burlando, calificó el caso como un “punto bisagra”, una condena “ajustada a la situación”. La propia Prandi fue más allá y declaró que esta sentencia representaba “un antes y un después en la justicia”. Con la voz quebrada, la actriz pidió un cambio en el sistema para que no se siga revictimizando a las mujeres, y solicitó que las pericias sean obligatorias.
Las palabras de Prandi evidencian un profundo dilema en el sistema judicial: mientras los acusados tienen la opción de no someterse a pericias, las víctimas son obligadas a confirmar su calvario una y otra vez.

La condena a Claudio Contardi representa una instancia de reparación para la víctima, pero su verdadero valor reside en la travesía que culmina. Julieta Prandi sentenció que la justicia “tiene que cambiar”, un clamor que resuena con cada denuncia.
¿Es este veredicto el primer paso para ese cambio sistémico que Prandi exige, o solo una victoria aislada que confirma el largo y tortuoso camino que la justicia obliga a recorrer a las víctimas para obtener verdad y reparación? Tras recorrer un camino judicial de años, lleno de obstáculos y revictimizaciones, esta sentencia es una victoria, no solo personal, sino también un precedente para quienes aún no se animan a denunciar.
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