Según la información recogida por el medio alemán DW, las elecciones presidenciales y parlamentarias del 17 de agosto se celebrarán en un clima de extrema fragilidad. El experto José Luis Exeni lo sintetiza con un diagnóstico crudo: “crisis, desconfianza, polarización e incertidumbre”. Un reciente sondeo de EL DEBER / Spie SRL revela la magnitud del quiebre: un empate técnico entre los candidatos de la derecha, Jorge “Tuto” Quiroga y Samuel Doria Medina, que desplaza al Movimiento al Socialismo (MAS) de su posición dominante.
Para la investigadora Moira Zuazo, esta situación no es casual. El proyecto político que gobernó por dos décadas, y que nació con la promesa de “acabar con ciudadanos de primera y de segunda”, se ha desgastado. Zuazo sostiene que “se alejó de sus raíces democráticas” para dar lugar a un “culto al liderazgo” que sofocó el debate interno y la renovación del partido. La crisis económica, sumada a este desgaste, ha generado un descontento que ha puesto en jaque la continuidad de la fuerza política que cambió la historia del país.
La implosión del “movimiento”: de la hegemonía a la fractura
La gran sorpresa de este proceso electoral es la implosión interna del MAS. La figura de Evo Morales, que fue líder indiscutido del partido, se ha transformado en un factor de fractura. Según lo reportado por Tiempoar, la rivalidad entre Morales y el actual presidente, Luis Arce, ha debilitado al candidato oficialista Andrónico Rodríguez. Morales se ha negado a apoyarlo y ha optado por promover el voto nulo. Luis Arce, por su parte, ha acusado al expresidente de “unirse a la derecha en el Parlamento para obstaculizar la gestión del gobierno”.
El análisis de DW señala que el legado de Evo está a prueba en las urnas. Si el voto nulo promovido por Morales supera el 20%, su influencia podría mantenerse. De lo contrario, según Exeni, se podrá “empezar a hablar de insignificancia” de la figura de Evo, lo que marcaría el final de una era que él mismo construyó.
Un nuevo mapa político en el horizonte
El próximo gobierno, sea cual sea el ganador, tendrá una tarea titánica. Exeni considera que estamos ante el “agotamiento del ciclo del MAS como instrumento político” y prevé un sistema más fragmentado, sin partido predominante, y la necesidad de un gobierno de coalición. El país deberá enfrentar una crisis económica que, según el experto, exigirá “medidas drásticas” y de alto costo político.
Las repercusiones de un cambio en Bolivia no se limitarían a sus fronteras. Un análisis del medio alemán sostiene que un viraje político en el último bastión del progresismo en la región sería un “dato” relevante en el mapa de América Latina. Zuazo, por su parte, cree que podría abrir “un viento fresco” en el debate sobre la izquierda, rompiendo la asociación automática entre un proyecto progresista y prácticas autoritarias. Con la crisis económica y política asediando al país, Bolivia se encuentra en un punto de quiebre donde el pasado y el futuro se enfrentan en las urnas.
La estrecha competencia entre estos dos candidatos de la “vieja política” de los años noventa ha desplazado a los candidatos de izquierda. El candidato del MAS, Andrónico Rodríguez, se encuentra en un distante tercer lugar, lo que sugiere el declive de un proyecto político que gobernó por casi dos décadas. El malestar de la ciudadanía se ve exacerbado por una crisis económica marcada por la inflación y la escasez de bienes básicos como la gasolina y el dólar.
La implosión del MAS y la guerra de los liderazgos
La caída del MAS en las encuestas no es casual, sino el reflejo de una implosión interna. La rivalidad entre el expresidente Evo Morales y el actual mandatario, Luis Arce, ha fracturado al partido y debilitado a sus candidatos. Luis Arce ha criticado a Evo Morales, acusándolo de dividir al MAS y de unirse a la derecha en el Parlamento para obstaculizar la gestión del gobierno.
Por su parte, Morales se ha replegado en su bastión del Chapare y ha optado por promover el voto nulo, en lugar de apoyar a la fórmula oficialista. El expresidente ha criticado el modelo neoliberal propuesto por los candidatos de la derecha, recordando que 20 años de políticas similares resultaron en altos niveles de pobreza y desnutrición en Bolivia. El voto no definido, que representa un 20,75%, podría reconfigurar el escenario electoral en la recta final.
El desafío del próximo Gobierno y las repercusiones regionales
Sea cual sea el ganador de las elecciones, la tarea será monumental. Exeni considera que estamos ante el “agotamiento del ciclo del MAS como instrumento político” y prevé un sistema más fragmentado, sin partido predominante, y la necesidad de un gobierno de coalición. Ambos candidatos de la derecha deberán enfrentar una crisis económica que exigirá medidas drásticas y de alto costo político.
Las repercusiones de un cambio en Bolivia serían relevantes para la región. Para Exeni, sería un “dato” en el mapa político latinoamericano. Zuazo, por su parte, cree que podría abrir “un viento fresco” en el debate sobre la izquierda en América Latina, rompiendo la asociación automática entre proyecto progresista y prácticas autoritarias.