En los últimos meses, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha recibido un notable respaldo internacional para el Premio Nobel de la Paz. Líderes de naciones como Ruanda, Israel, Gabón, Armenia, Azerbaiyán y Camboya han formalizado su apoyo público, una iniciativa que se produce tras una serie de gestos diplomáticos de su gobierno en la mediación de conflictos regionales. El galardón es uno de los más prestigiosos a nivel global, y de recibirlo, Trump sería el primer republicano en obtenerlo desde Theodore Roosevelt en 1906. Sin embargo, analistas han señalado que el simbolismo de este apoyo podría ser cuestionado, ya que varios de los gobiernos que lo nominan son liderados por figuras autoritarias.
El respaldo de estas naciones se basa en la participación estadounidense en acuerdos de alto el fuego y cumbres de paz. Pakistán, por ejemplo, anunció su apoyo después de la mediación de Trump en el alto el fuego con India. Israel formalizó la nominación a través de una carta de su primer ministro, Benjamín Netanyahu. En el sudeste asiático, Camboya justificó su apoyo tras un alto el fuego con Tailandia, reconociendo el “constante empeño por la paz” del expresidente. De manera similar, Armenia y Azerbaiyán manifestaron su respaldo de forma conjunta tras alcanzar un acuerdo en una cumbre en la Casa Blanca. En África, Ruanda y Gabón destacaron la contribución de Trump a la resolución de tensiones en la región.
La Casa Blanca ha difundido estos apoyos de forma oficial, catalogando al expresidente como “el presidente de la paz” y enumerando las naciones que impulsan su candidatura.