El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla por tormentas y lluvias intensas que afectará a gran parte del AMBA. Este fenómeno, que se espera que tenga lugar este martes y podría igualar la cantidad de lluvia de todo el mes de agosto, ha puesto en suspenso la programación de los partidos de vuelta de los octavos de final. Los encuentros de Racing, Vélez y Huracán, previstos para este martes, podrían verse suspendidos o reprogramados. La Academia recibe a Peñarol, el Fortín a Fortaleza y el Globo a los brasileños, en partidos que buscan su pase a cuartos de final.
La posibilidad de un cambio en la agenda ha generado un fuerte debate entre los aficionados y los clubes, especialmente por las consecuencias logísticas para los miles de hinchas que se movilizan. Los especialistas señalan que, si bien la lluvia no es un motivo de suspensión, las tormentas eléctricas sí lo son. De acuerdo con el protocolo de CONMEBOL, la confederación tiene decidido avanzar con la programación estipulada para evitar postergaciones en el apretado calendario. Sin embargo, el protocolo de seguridad ante la posibilidad de tormentas eléctricas establece que los árbitros pueden postergar el inicio o reanudar un partido por hasta 45 minutos si las condiciones climáticas ponen en riesgo a los jugadores. Y el riesgo es real. Un campo abierto y elevado como un estadio es un objetivo ideal para los rayos, y el césped mojado se convierte en un conductor de electricidad, lo que aumenta la peligrosidad. La integridad física de los futbolistas y los hinchas es lo más importante en este tipo de situaciones.
Las lluvias son un condimento adicional que se suma a la presión deportiva de los equipos, que necesitan remontar resultados adversos o, en el caso de Vélez, ganar para avanzar. En un calendario tan apretado, la amenaza del clima obliga a los clubes y a los organizadores a tomar decisiones rápidas, a veces en detrimento de la preparación de los equipos. El dilema entre el cumplimiento de un calendario y el bienestar de los jugadores se pone de manifiesto cada vez que una tormenta amenaza con interrumpir el espectáculo.