En un partido crucial en la quinta fecha del Torneo Clausura, Boca Juniors finalmente puso fin a la peor racha de su historia, que se extendía a 12 encuentros sin ganar. El equipo de la Ribera se impuso con autoridad por 3-0 ante la Lepra mendocina en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, sellando un triunfo que sus hinchas esperaban con ansias desde hace 120 días.
Un gol fortuito desata el desahogo
Desde el pitazo inicial, el Xeneize mostró una actitud ofensiva, inclinando la cancha a su favor y buscando el arco rival con persistencia. A pesar de su dominio en el campo, el equipo tuvo dificultades para generar oportunidades claras en los primeros minutos.
El primer gol, un verdadero alivio para el equipo y su afición, llegó de una forma inesperada. A los 30 minutos, en medio de un tumulto en el área de Independiente Rivadavia, el mediocampista Leandro Paredes intentó un centro que se desvió en el defensor Ezequiel Centurión. El balón cambió de trayectoria y se coló en la red, marcando el 1-0. El gol, aunque con un toque de fortuna, fue celebrado con una euforia inmensa por los jugadores y el cuerpo técnico, mostrando el peso que representaba esta racha negativa para el plantel. El propio Paredes, campeón del mundo, gritó el tanto como si fuera una obra maestra, liberando toda la tensión acumulada.
El complemento y los goles que sellaron el triunfo
En la segunda mitad, Independiente Rivadavia salió con la obligación de buscar el empate. A los 13 minutos, tuvo su mejor chance para igualar el marcador cuando el mediocampista Ortega sacó un remate desde un ángulo cerrado que se estrelló en el travesaño, con el arquero Marchesín ya vencido. Fue un susto que despertó a Boca y reafirmó la necesidad de buscar el segundo tanto para asegurar la victoria.
Por su parte, los dirigidos por Miguel Ángel Russo también tuvieron su oportunidad para ampliar la ventaja, pero el remate de Milton Giménez se fue por encima del travesaño.
El desenlace del encuentro llegó en los minutos finales, cuando el Xeneize encontró la forma de sentenciar el partido con dos goles en rápida sucesión. A poco más de cinco minutos del cierre, una espectacular jugada individual de Alan Alarcón culminó con un pase filtrado preciso para Exequiel “Changuito” Zeballos, quien definió con maestría ante la salida del arquero Centurión para el 2-0.
Poco después, el equipo de la Ribera lanzó un contraataque letal. La jugada, llena de velocidad, terminó en los pies de Alan Velasco, que remató al primer palo. El disparo sorprendió al arquero de Independiente Rivadavia, quien tuvo una respuesta floja, permitiendo que la pelota se metiera en el arco. El 3-0 final fue una muestra de la contundencia de Boca en los momentos clave, y un alivio monumental que pone fin a la histórica mala racha.