En una reciente entrevista con Clarín, el actor Santiago “Santi” Demarco, de 25 años y con síndrome de Down, se consolidó como la nueva figura de la aclamada serie de Netflix, División Palermo. Demarco, quien se ha convertido en una de las revelaciones de esta segunda temporada, habló con franqueza sobre su camino profesional y la percepción que la sociedad tiene de las personas con discapacidad. Con una visión madura y directa, dejó en claro que no quiere ser visto como un “ser de luz”, sino como una persona más que lucha por sus sueños.
Demarco recibió al equipo de Clarín en su barrio, Lanús Oeste, un lugar que considera su hogar y que moldea su identidad. “Soy, ante todo, un chico de barrio”, afirmó. “La gente de acá, mi familia y mis amigos son los que confían en mí porque me conocen tal cual soy. Saben que no soy un ‘ser de luz’, sino uno más, que se acopla a la sociedad. Así es como quiero que me vean”.
Su discurso se centra en un mensaje colectivo, destacando la importancia de sus seres queridos y su entorno. Siempre sonriente, el actor reflejó la alegría de haber cumplido un sueño que persigue desde los siete años, cuando viajaba desde el sur del conurbano para tomar clases de actuación con la célebre Ana María Giunta. “Era muy chico cuando empecé a estudiar teatro. Clase tras clase, me daba cuenta de que esto es lo que quería hacer toda mi vida. Ella (Giunta) era una genia que sabía incluir y hacernos sentir a todos parte”, compartió.
El camino al éxito y la importancia del teatro
Tras su formación inicial con Giunta, Santi continuó su preparación en la escuela de Lito Cruz. Actualmente, es miembro del grupo de teatro inclusivo Las Ilusiones, una compañía que jugó un papel fundamental en su audición para División Palermo. “Ellos también fueron clave”, enfatizó al referirse a sus compañeros de la compañía.
La oportunidad de audicionar para la serie de Santiago Korovsky surgió a través de este grupo. “Nos avisaron que había un casting y no lo dudé. Nos presentamos varios”, relató. Tras varias instancias, la incertidumbre lo invadió, hasta que un día, mientras jugaba a la PlayStation, recibió el mensaje que cambiaría su vida. “Mi amiga y representante Sabri me mandó un mensaje preguntándome: ‘¿A qué no sabés quién quedó en División Palermo?’. Me volví loco y empecé a correr por toda la casa. Mi familia, al escuchar el ruido, corrió a abrazarme y todos nos emocionamos”, recordó.
Santi Demarco ya era fan de la serie y la había visto “mil veces”. Lo que más le atrajo fue la forma en que aborda a las minorías. “Me encantó la mirada que tiene sobre las minorías y la sociedad. Cómo es nuestra vida y cómo nos ven. Lo que más me gusta es que rompe con ese tabú de los que te miran y dicen ‘ay, qué angelito, qué ser iluminado’. Y no. Somos personas a las que nos pasan un montón de cosas, además de pertenecer a una minoría”, explicó.
Un llamado a la inclusión genuina
El actor profundizó en su rechazo a ser idealizado. “Me molesta mucho que nos infantilice, que nos subestimen. A veces nos ven no como parte de la sociedad, sino como seres de otro planeta”, expresó. Demarco destacó que División Palermo logra hacer reír sin caer en la burla, un aspecto que considera crucial para la inclusión real.
“En División Palermo hay gente muy talentosa, con años de experiencia, atletas paralímpicos, directores, creadores. Todos están en una serie tan importante por su talento y no por pertenecer a una minoría, esto es fundamental que se entienda”, puntualizó.
Para él, la verdadera integración se da cuando es reconocido por su persona y su trabajo. “Ante todo, soy una persona que confía en sí misma, que va tras sus sueños como muchas otras personas. Así es como quiero que me vean”, insistió. Es en su barrio, con su familia y amigos, donde se siente más seguro. “Ahí me vieron crecer y me entienden. Hasta los perros me defienden si alguien me molesta”, concluyó.
Santi, que está viviendo su sueño actual, ya piensa en el futuro. Anhela trabajar en Broadway o en la emblemática calle Corrientes en Buenos Aires. Su meta es seguir en el género de la comedia, explorando policiales con un toque de humor, porque para él, “el humor es sano y nos incluye a todos”.