La semana anterior, la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York había permitido a Argentina esperar hasta la próxima fase de impugnación, prevista para septiembre, sin la necesidad de depositar garantías. Esta instancia analizará la solicitud de Burford Capital, el principal demandante en este extenso juicio, de hacerse con participaciones de la compañía. La magistrada de primera instancia, Loretta Preska, quien emitió el veredicto inicial contra la nación, había ordenado la entrega de dichas participaciones, una medida que ahora será revisada por la Corte en septiembre. Posteriormente, en octubre, después de las elecciones legislativas, se abordará la revisión sustantiva de la sentencia, es decir, si el veredicto multimillonario de Preska es correcto o no en su totalidad.
Argentina ha manifestado su intención de recurrir al máximo tribunal estadounidense, la Corte Suprema de Justicia, ante cualquier resolución desfavorable que se produzca en este caso. Desde la Oficina del Procurador del Tesoro, se enfatizó que “este Gobierno, bajo la conducción del presidente Javier Milei, proseguirá salvaguardando con determinación los intereses soberanos”. Añadieron que “este dictamen corrobora la solidez de la defensa legal presentada y nuestra dedicación a la protección de los activos estratégicos de la nación”.
La táctica del estudio jurídico británico Burford, según sus voceros, implica intentar hacer cumplir la condena en diversos territorios judiciales, incluyendo Inglaterra, Francia, Luxemburgo, Australia, Canadá y Chipre, además de Irlanda. El objetivo de esta estrategia es ejercer presión sobre Argentina y aumentar las posibilidades de cobro. De hecho, en julio, Burford presentó ante el tribunal de Preska en EE. UU. un documento titulado “Cronología de los retrasos de la República en los trámites de reconocimiento en el extranjero”, detallando sus percepciones sobre cómo el país sudamericano extiende los plazos de las presentaciones.