En la actualidad, la salud mental se ve fuertemente influenciada por las presiones sociales y los estándares de una sociedad que parece exigir la perfección. María Paz García Vera, catedrática de Psicología Clínica y reconocida especialista en estrés postraumático y depresión, ha ofrecido una perspectiva profunda sobre cómo el género impacta la vulnerabilidad psicológica en este contexto.
García Vera, quien ha dedicado gran parte de su carrera a la atención de víctimas del terrorismo, explica que ciertos trastornos, como la depresión y los alimentarios, afectan desproporcionadamente a las mujeres. Aunque los hombres presentan mayores tasas de suicidio completado, las mujeres registran más intentos, lo que subraya diferencias en los métodos utilizados. La psicóloga enfatiza que, más allá de los factores biológicos o hormonales, la interacción con elementos sociales y psicológicos es crucial para entender estas disparidades.
Un concepto central en su análisis son los “esquemas cognitivos”, patrones mentales que se forman desde la niñez y que guían nuestra percepción de la realidad. Las mujeres, según García Vera, tienden a desarrollar esquemas “sociotrópicos”, lo que las hace más sensibles a las relaciones interpersonales y a la validación externa. Esta particularidad, combinada con las expectativas culturales de ser “madre perfecta”, “profesional exitosa” y “esposa ideal”, genera creencias disfuncionales que erosionan la autoestima. La especialista crítica duramente la “tiranía estética” que, impulsada por la sociedad y las redes sociales, se impone cada vez más temprano en la vida de las jóvenes.
La rumiación, un patrón de pensamiento negativo y repetitivo más común en mujeres, agrava este sufrimiento al perpetuar el malestar y bloquear la capacidad de acción. Asimismo, las redes sociales contribuyen a una “vida-ficción”, donde la valía personal se liga a la cantidad de “me gusta” y a una imagen superficial. Sobre el popular mensaje de “sé tu mejor versión”, García Vera, en una entrevista con el medio internacional El País, afirma textualmente que este concepto “‘Tú puedes’ se ha convertido en ‘puedes ser perfecto’”. Esta distorsión fomenta una obsesión por estándares de belleza y éxito inalcanzables, generando frustración e infelicidad.
La buena noticia, según la psicóloga, es que estos esquemas y creencias pueden modificarse. La clave está en una educación que promueva la aceptación y el valor personal más allá de la superficialidad. La valía de una persona no debe basarse en el físico o el dinero, sino en aspectos que dependen de uno mismo y en la capacidad de aceptar que no se puede ser perfecto en todo.
Finalmente, aunque las mujeres suelen buscar ayuda psicológica más pronto, García Vera descarta un sesgo de género en la psicología clínica. La eficacia de la terapia reside en la confianza y sintonía entre terapeuta y paciente, no en el género del profesional, permitiendo abordar cualquier tema con la sensibilidad necesaria.