El caso de Diego Spagnuolo, el exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que fue desvinculado por orden de Javier Milei tras la difusión de audios comprometedores, ha sumado un nuevo y dramático capítulo. Un video de una entrevista que se grabó en julio de 2024 con el periodista Alejandro Fantino en el canal de streaming Neura ha vuelto a circular en las redes sociales. En el video, Fantino le sugiere al funcionario que no se deje “usar” por las “segundas líneas” de La Libertad Avanza (LLA), en una advertencia que, a la luz de los hechos, se presenta como una premonición.
“Son gente genéticamente voraz. Muchas veces a los honestos como vos los usan como forros y después los terminan tirando a un tacho de basura”, le advirtió el periodista a Spagnuolo. Con cierto nerviosismo, el entonces encargado de la ANDIS respondió que estaba “muy comprometido” con ordenar el organismo y que “no me importa si me usan o no”.
La advertencia de Fantino se hizo realidad un poco más de un año después. Salieron a la luz audios en los que Spagnuolo señala a Eduardo “Lule” Menem, subsecretario de Gestión Institucional y mano derecha de Karina Milei, como uno de los responsables de un entramado de pedidos de dinero a laboratorios para garantizar contratos con el Estado. En uno de los audios difundidos en el canal de streaming Carnaval, una voz atribuida a Spagnuolo describe cómo operadores de la droguería Suizo Argentina pedían dinero a prestadores para facilitar convenios con el Estado. “Van a pedirle guita a los prestadores”, se escucha en una de las frases, en las que también se menciona que el 8% de los contratos iba a parar a la hermana del Presidente y a la familia Menem.
En otro de los fragmentos, Spagnuolo afirma que el laboratorio definía precios y condiciones en los convenios con el Estado y que “es un kiosco de 20/30 mil dólares por mes”. El entonces funcionario también señala que el entramado abarcaba otros servicios de la agencia, como internaciones y transporte de pacientes, en una maniobra que se realizaba “a sus espaldas”. A pesar de su rol en el entramado, Spagnuolo intentó desvincularse, asegurando en uno de los fragmentos que le había advertido al presidente: “Yo fui y le dije: ‘Javier, yo estoy denunciando todo el choreo y abajo tengo gente que va a pedir guita. ¿Qué hago?’”.
El escándalo, que se da en un contexto de alta tensión política y electoral, no tardó en escalar en el plano judicial y legislativo. El fiscal federal Franco Picardi abrió una causa para determinar la autenticidad de las grabaciones, y la investigación quedó en manos del juez Sebastián Casanello. En la sesión de la Cámara de Diputados, referentes de la oposición mencionaron los audios y denunciaron que la administración percibía coimas. El diputado Leandro Santoro (Unión por la Patria) denunció que se habla de “500 mil dólares cada mes”, mientras que Christian Castillo (FIT) advirtió que se “aprovechan de la discapacidad”. Pablo Juliano (Democracia por Siempre) fue más allá y pidió directamente la destitución de Spagnuolo. Con la salida de Spagnuolo, el Gobierno intenta contener una crisis política en un área sensible y busca enviar un mensaje de control interno, aunque el escándalo amenaza con salpicar a sectores más amplios del oficialismo.