Una trágica muerte ocurrida en la plataforma de streaming Kick, donde la víctima era maltratada en directo, ha conmocionado a Francia y reavivado el debate sobre la falta de control en las redes sociales. Raphaël Graven, conocido como Jean Pormanove, un creador de contenido de 46 años con miles de seguidores en varias plataformas, fue hallado sin vida tras una transmisión en vivo que se extendió por varios días. La policía francesa ha iniciado una investigación para esclarecer las causas del deceso, según se publicó en El País.
Graven era conocido por protagonizar un espectáculo en el que se sometía a humillaciones y maltrato por parte de otros dos influencers. En la transmisión que duró casi 290 horas, la víctima, exmilitar, recibía golpes e insultos en un domicilio cercano a Niza. La muerte de Graven se produjo mientras dormía, momento en que los otros participantes intentaron reanimarlo sin éxito. Las autoridades han confiscado los equipos informáticos del lugar para analizar las horas de video y determinar si el fallecimiento fue resultado de la violencia física o de otras circunstancias.
Este lamentable suceso ha generado una ola de indignación y preocupación en la opinión pública y entre los funcionarios. La ministra de Asuntos Digitales de Francia, Clara Chappaz, condenó los hechos como un “horror absoluto” y señaló la responsabilidad de las plataformas en la difusión de contenido ilícito. Además, destacó que la pasividad de estas compañías ante la difusión de violencia puede tener consecuencias fatales.
La plataforma Kick, donde se difundían los videos, ha sido señalada por su supuesta laxitud en la moderación de contenido. A pesar de que sus políticas prohíben la violencia “aberrante”, la definición de lo que se considera un contenido extremo parece ser ambigua. Esta no es la primera vez que la plataforma está bajo escrutinio por permitir transmisiones violentas. De hecho, sus dos principales implicados ya habían sido investigados por incitación al odio y violencia en el pasado.
La muerte de Jean Pormanove plantea serias preguntas sobre la moderación de contenido en las redes sociales, los límites de la libertad de expresión y el atractivo que este tipo de contenido violento y degradante ejerce sobre el público. En la noche previa a la muerte de Graven, la transmisión en directo tenía más de 10.000 espectadores, lo que demuestra que existe una audiencia para este tipo de producciones. La autoridad audiovisual de Francia (Arcom) ha solicitado una investigación sobre la plataforma y sus políticas de regulación.