La conducción actual, que asumió en 2016 durante el gobierno de Mauricio Macri, ha enfrentado un notable desgaste. El formato de triunvirato, que buscaba unificar a las diversas corrientes internas, no ha logrado evitar las tensiones. Un ejemplo de esto es la salida de Pablo Moyano en 2024, quien acusó a la dirigencia de ser demasiado pasiva frente a las políticas de Milei. Aunque la CGT ha convocado a movilizaciones y paros, la caída del poder adquisitivo de los salarios, que se ha reducido un 5,5% en términos reales desde la asunción del actual gobierno, ha intensificado el reclamo de una posición más firme por parte de los sectores más duros.
Las posturas sobre el futuro liderazgo están divididas. Algunos, como Abel Furlán de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), abogan por un regreso al unicato para consolidar una única voz opositora, apoyado por gremios del transporte. Sin embargo, no existe un nombre de consenso que cuente con el respaldo mayoritario para este rol. Por otro lado, figuras como Jorge Sola (Seguros) se han postulado abiertamente para el cargo.
Por su parte, sindicatos más dialoguistas como la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) prefieren mantener un triunvirato, pero con caras nuevas. Entre los nombres que suenan para un posible nuevo triunvirato se encuentran Cristian Jerónimo (empleados del vidrio), el mencionado Jorge Sola y Maia Volcovinsky (judiciales).
La decisión final, que se tomará tras una serie de reuniones internas, no solo definirá la estructura de poder de la CGT, sino que también estará fuertemente influenciada por los resultados de las próximas elecciones. El destino de la central obrera dependerá en gran medida de si Javier Milei logra consolidar su poder o si, por el contrario, sale debilitado de las urnas.