El humor social, un termómetro de la economía, ha sufrido un nuevo golpe en un momento clave del año. Según el Índice de Confianza del Consumidor del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, la confianza de los consumidores descendió un 13,9% respecto a julio y acumuló una caída interanual del 3,7%. El dato, que se desprende de encuestas realizadas en cuarenta grandes aglomerados urbanos entre el 1 y el 14 de agosto, marca el peor valor registrado por el índice desde septiembre de 2024.
La caída en el índice fue generalizada en todos sus componentes. Las expectativas de compra de bienes durables retrocedieron un 15,2% en el mes, la percepción sobre la situación macroeconómica disminuyó un 13,7% y la personal, un 12,9 por ciento. Esta caída se hizo más pronunciada en CABA, con un descenso del 21,48% respecto a julio y del 13,70% en la comparación interanual.
El informe también revela un dilema en la percepción de los argentinos. Si bien valoran mejor su situación presente que sus perspectivas a futuro, en un año electoral, aún no cristalizan las mejoras. La confianza, por lo tanto, se encuentra en un limbo. La situación plantea un desafío para quienes buscan una estabilidad económica que, por ahora, se muestra esquiva. Solo una mejora sostenida en los ingresos reales y en el mercado laboral podría revertir este deterioro en la percepción social.