Investigadores en Israel y Francia sorprendieron al mundo con un hallazgo que obliga a repensar la historia de la evolución humana: el fósil de un niño encontrado en la cueva de Skhul, en el Monte Carmelo, revela evidencia física de un híbrido entre neandertales y humanos modernos de hace 140.000 años.
El niño, de aproximadamente cinco años, presenta una morfología con características mixtas. Mientras que la forma externa del cráneo y otras estructuras indican semejanza con los Homo sapiens, aspectos internos como la mandíbula inferior, el sistema vascular cerebral y la anatomía del oído son inequívocamente neandertales. Esta combinación confirma interacciones sociales y descendencia común entre ambos linajes, algo que hasta ahora se creía ocurrido mucho más tarde, entre 60.000 y 40.000 años atrás.
La investigación, publicada en la revista L’Anthropologie, utilizó avanzadas técnicas de escaneo y modelado 3D para estudiar a fondo el fósil y demostrar que la coexistencia entre neandertales y humanos modernos en la región no solo fue territorial sino también biológica y cultural.
Esta evidencias reafirman que la extinción de los neandertales no fue un reemplazo abrupto, sino una absorción gradual mediante mestizajes múltiples, que aún hoy dejan huellas genéticas en millones de personas alrededor del mundo.
El hallazgo coloca a Israel como una clave para comprender el origen y la evolución humana, mostrando que estos grupos ancestrales coexistieron y se mezclaron en una red compleja de relaciones y transformaciones, más que en líneas evolutivas totalmente separadas.