El primer prototipo de este robot barista será instalado en la Universidad de Palermo a mediados de septiembre. La elección del lugar no es aleatoria, ya que Kot considera que es un nicho de jóvenes “centennials” interesados en la tecnología. Con el segundo robot ya en proceso de fabricación, la empresa ha comenzado a ofrecer el modelo de negocio a través de franquicias, con una inversión inicial de aproximadamente 130 millones de pesos y un retorno estimado en los primeros 10 a 12 meses.
El diseño del robot es “cuasihumano”, con dos brazos, una cabeza y ojos que se abren y cierran. Aunque por ahora no tiene capacidad de habla, sus creadores planean integrarle inteligencia artificial en el futuro para que pueda mantener conversaciones.
Entre las ventajas de este sistema, la empresa destaca la garantía de una calidad uniforme en cada bebida, ya que todas se preparan de la misma manera. También resaltan la eficiencia operativa al no requerir personal, lo que elimina los costos asociados a salarios y capacitaciones. El servicio automatizado reduce el desperdicio de insumos y puede funcionar las 24 horas del día sin necesidad de pausas.
Mariano Kot concluye que los robots no vienen a reemplazar a las personas, sino a “complementar y ayudar en muchas tareas rutinarias”. “Al delegar tareas repetitivas, rutinarias, nos permiten tener una visión más holística”, afirma, sugiriendo que esta tecnología puede liberar a los trabajadores para que se dediquen a funciones más complejas.