La presencia de los “royals” es un evento muy esperado en la comunidad local griega. El yate Alma, un Wajer 55, es reconocido por la gente del lugar como una señal de la llegada de la familia real. La embarcación, cuyo nombre está formado por las primeras sílabas de “Alejandro” y “Máxima”, cuenta con lujosas comodidades, incluyendo una suite principal y camarotes con literas. Recientemente, la reina y sus hijas fueron vistas en una peregrinación en la isla de Spetses, y una foto con un sacerdote ortodoxo local se hizo viral, mostrando la cercanía que la familia tiene con los habitantes.
Sin embargo, en su país, la elección del destino de vacaciones ha generado críticas. Algunos medios holandeses han cuestionado que la familia real opte por veranear fuera de su país, argumentando que deberían seguir el ejemplo de otras casas reales, como la española, la sueca o la británica, que veranean en sus propios territorios. La experta en realeza Justine Marcella incluso escribió con ironía: “Me encantaría que pasaran sus vacaciones en Zelanda, Limburgo o Tersechelling (…) Aunque no creo que lo hagan nunca”.
Este año, la controversia ha escalado por la duración de sus vacaciones: ocho semanas, lo que muchos consideran un período excesivo. A pesar de las críticas, la agenda oficial del rey Guillermo Alejandro se mantiene disponible para emergencias, y la reina Máxima retomará sus actividades el 2 de septiembre. Su agenda pública incluye proyectos relacionados con la construcción sostenible en Amstelveen, Ouderkerk y Hilversum, demostrando que, incluso durante su descanso, la familia real mantiene un vínculo con sus responsabilidades.