Regulación de celulares: el impacto en las escuelas porteñas

Tras un año de la regulación del uso de teléfonos en las aulas, el 60% de los estudiantes de secundaria y el 70% de los de primaria reportaron una mejora en su atención y rendimiento, según una encuesta oficial del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El 90% de los docentes también notaron cambios …

Foto: web

En agosto de 2024, la Ciudad de Buenos Aires implementó una regulación destinada a restringir el uso de celulares en las escuelas primarias y secundarias con el objetivo de mejorar la concentración y la dinámica pedagógica en las aulas. En primaria, los dispositivos deben mantenerse guardados durante toda la jornada escolar, mientras que en secundaria su uso está limitado a actividades pedagógicas determinadas por cada institución.

Un relevamiento promovido por el Ministerio de Educación, que consultó a cerca de 2.738 personas entre estudiantes, docentes y equipos directivos de escuelas públicas y privadas, mostró que el 70% de los alumnos de primaria y el 61% de secundaria reportó prestar una atención superior en clase tras la regulación. Además, más de la mitad de los estudiantes afirmó que la interacción cara a cara con sus compañeros mejoró, al igual que su rendimiento académico.

Docentes y directivos también observaron cambios positivos. En primaria, casi el 70% de los responsables escolares notaron una mayor interacción entre los estudiantes, menos interrupciones y una disminución de los llamados de atención. En secundaria, porcentajes similares de directivos y docentes coincidieron en que la medida redujo las distracciones y mejoró la convivencia escolar.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, valoró los resultados al señalar que “la medida logró recuperar la atención, la convivencia y los aprendizajes en las aulas”. Por su parte, la ministra de Educación, Mercedes Miguel, destacó que la regulación fortaleció los vínculos entre alumnos y reafirmó el rol de la escuela como espacio de encuentro y aprendizaje.

Sin embargo, expertos plantean que si bien la regulación ha contribuido a mejorar la atención, otros factores pedagógicos y sociales podrían influir en los logros observados, por lo que se subraya la importancia de continuar monitoreando y complementando la medida con propuestas educativas innovadoras.

La experiencia en las escuelas porteñas abre un debate sobre cómo equilibrar el uso de tecnologías y mantener ambientes educativos que favorezcan la atención y el desarrollo integral de los estudiantes.

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