Crece el uso de sedantes y antidepresivos en Argentina

Un informe de la Confederación Farmacéutica Argentina muestra una tendencia hacia un uso más racional y controlado de ciertas drogas, aunque alerta sobre el alza en medicamentos para la ansiedad y el sueño.

El consumo de psicofármacos en Argentina está experimentando una transformación silenciosa.

Aunque el volumen total de unidades dispensadas se mantiene relativamente estable, un nuevo informe de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) revela cambios significativos en el tipo de medicamentos que consumen los argentinos.

El análisis, que compara los primeros cinco meses de 2025 con el mismo período del año pasado, muestra una reconfiguración de la demanda: mientras cae el uso de tranquilizantes tradicionales, aumenta la venta de hipnóticos y sedantes.

Según los datos de COFA, los medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central son un reflejo de las condiciones de salud mental y los hábitos de prescripción. El informe destaca las siguientes variaciones en el consumo de enero a mayo de 2025:

  • Hipnóticos y sedantes (N05B): Muestran el aumento más notorio, con un crecimiento del +6,9%. El informe sugiere que esto “podría relacionarse con un aumento en trastornos del sueño o ansiedad”.

  • Tranquilizantes (N05C): Presentan una “baja significativa” del -4,0%.

  • Antidepresivos (N06A): Continúan con un leve incremento del +1,3%.

  • Antipsicóticos (N05A): También disminuyen, con una caída del -2,7%.

  • Antiepilépticos (N03A): Se mantienen prácticamente sin cambios (-0,7%).

La tendencia anual: Menos tranquilizantes

Los datos anualizados (MAT), que ofrecen una perspectiva a más largo plazo, confirman esta tendencia y la acentúan, según la COFA.

El descenso en el consumo de tranquilizantes (N05C) es la variación más pronunciada del conjunto, alcanzando una caída del -4,9% en el último año. La entidad interpreta este dato como un posible indicador de “mayor control o racionalización en su prescripción”.

En el mismo período anual, los antidepresivos y los hipnóticos/sedantes muestran una leve tendencia al alza (0,25% y 0,83% respectivamente), mientras que los antiepilépticos y antipsicóticos registran leves caídas (-2,6% y -1,35%).

El “uso racional”

El informe de la confederación farmacéutica profundiza en los principios activos (las drogas específicas) para explicar por qué se producen estos cambios. Los datos reflejan un claro “cambio moderado en los patrones de prescripción”.

Se observa una tendencia decreciente en el consumo de Clonazepam y Alprazolam. Ambas son benzodiacepinas (tranquilizantes clásicos) y, según COFA, su baja podría asociarse a “estrategias de control del uso prolongado de este tipo de fármacos”, conocidos por su potencial adictivo.

Simultáneamente, el informe registra incrementos en el Zolpidem y la Sertralina. Este movimiento es coherente con las prácticas clínicas modernas, que favorecen el uso de hipnóticos no benzodiacepínicos (como el Zolpidem) para el insomnio y antidepresivos ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, como la Sertralina) para la ansiedad y la depresión.

En conjunto, los datos de la Confederación Farmacéutica Argentina sugieren que, si bien la demanda general de psicofármacos se mantiene, los profesionales de la salud y los pacientes estarían migrando hacia tratamientos considerados más seguros y específicos, alineados con criterios de “uso racional de psicofármacos”.

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