Sudáfrica desafió el boicot de Trump y consiguió una declaración conjunta en el G20

El presidente Cyril Ramaphosa (Sudáfrica) desafió el boicot de Donald Trump en el G20 al lograr una declaración conjunta. El anfitrión resistió la presión de EE. UU. e incluyó en el documento conceptos sensibles, como “género” y “cambio climático”.

Cyril Ramaphosa. Foto NA

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, se erigió en la figura central de la Cumbre de Líderes del G20 en Johannesburgo, al desafiar frontalmente el boicot de Donald Trump y las presiones de Estados Unidos. Ramaphosa no solo logró que la cumbre culminara con una declaración conjunta—a pesar de la ausencia histórica de la delegación de EE. UU.—, sino que también consiguió incluir conceptos considerados “anatema” para Washington, como la mención explícita a “género” y “cambio climático”.

La emboscada diplomática y el rechazo a la “transición”

El liderazgo de Cyril Ramaphosa en el G20 es una respuesta a la hostilidad manifiesta de la administración Trump. El presidente estadounidense había tendido una “emboscada diplomática” en mayo, utilizando una retórica manipulada sobre un supuesto “genocidio” contra los blancos en Sudáfrica para presionar al gobierno.

  • Boicot total: Trump no solo eludió viajar a Johannesburgo, sino que intentó boicotear la cumbre por completo, alegando que, al ser una organización que funciona por consenso, no podía emitir un texto común sin la presencia de Washington.

  • El relevo frustrado: Sudáfrica se negó a aceptar la pretensión de Estados Unidos de enviar a su encargado de negocios para recoger el relevo de la presidencia del G20, argumentando que un mandatario no pasa el testigo a un diplomático de segunda fila.

La Casa Blanca, por medio de su portavoz, Anna Kelly, expresó su disgusto, acusando a Ramaphosa de “negarse a facilitar una fluida transición” y de haber “convertido la presidencia del G-20 en un arma para erosionar los principios fundacionales del foro”.

Un líder resiliente y la búsqueda de la justicia internacional

Ramaphosa, que fue una figura clave en la transición pacífica de Sudáfrica del apartheid a la democracia, condujo la cumbre hacia una declaración que desarrolló prioridades en las antípodas del universo trumpista, bajo los conceptos de “solidaridad”, “igualdad” y “sostenibilidad”.

  • Superando la crisis interna: el líder sudafricano había sufrido una “gravísima derrota política” en las elecciones de 2024, cuando su partido, el ANC (de Nelson Mandela), perdió la mayoría absoluta. Sin embargo, Ramaphosa logró conformar un Gobierno de unidad nacional que ha excluido a los partidos más extremistas.

  • Denuncia internacional: el presidente sudafricano también ha capitaneado la búsqueda de justicia internacional contra Israel por sus acciones en Gaza, presentando una denuncia por posible genocidio ante el Tribunal Internacional de Justicia.

La hostilidad de EE. UU. se ha manifestado con la imposición de aranceles del 30% y la activación de un programa de acogida de presuntos refugiados blancos de Sudáfrica. No obstante, como señala El País, Ramaphosa y su Gobierno no han “reculado” en el G-20, demostrando una firmeza inusual ante las embestidas de Trump.

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