Los servicios básicos para disfrutar la playa en la Costa Atlántica incrementaron sus precios de manera significativa en la temporada de verano 2026, generando preocupación entre los turistas que buscan acceso cómodo y seguro. En destinos tradicionales como Villa Gesell, Santa Teresita, Ostende, Mar del Plata y Necochea, el costo de alquilar carpas y sombrillas refuerza la brecha entre quienes pueden invertir más y quienes deben resignarse a opciones limitadas.
En Santa Teresita, por ejemplo, la opción de carpa “Las Dunas” en el balneario Entre Médanos Club de Mar alcanza los $683.000 por semana en enero. El servicio incluye no solo el espacio con sillas y mesas, sino también estacionamiento cubierto, conexión wifi, vestuarios con duchas y actividades recreativas para toda la familia. En modalidades más básicas, las pérgolas tienen una tarifa cercana a los $618.000 semanales. Esta combinación de comodidades convierte a la estadía en un paquete que supera ampliamente el presupuesto promedio de muchos visitantes.
Villa Gesell, otro destino icónico, presenta una oferta variada. En el balneario Ciento25, las carpas cuentan con cinco sillas, mesa y reposeras, con capacidad para seis personas. Los precios varían entre $300.000 por semana y a $55.000 el día respectivamente en enero, y bajan ligeramente en febrero. Además, el lugar apuesta a la inclusión con sillas anfibias diseñadas para que personas con movilidad reducida puedan disfrutar con seguridad y comodidad. La infraestructura contempla además un bar de playa, restaurante y un entorno pet-friendly, sumando valor al costo elevado.
En Ostende, dentro del partido de Pinamar, el balneario Hipocampo Playa se caracteriza por su gestión familiar y tradicional. Sus carpas tienen un precio semanal de $450.000 y $700.000 para quincena. Las sombrillas, por su parte, cuestan $385.000 la semana y $600.000 por quince días. Con servicios que incluyen vestuarios con agua caliente, restaurante, bar en carpas y áreas de recreación, este destino apunta a satisfacer a un perfil exigente pero debe lidiar con una tarifa alta que limita el acceso.
Mar del Plata ofrece una experiencia más completa en balnearios como Saint Michel, donde una carpa para seis personas cuesta alrededor de $735.000 por semana. A esto se suman servicios gastronómicos, pileta para adultos y niños, áreas deportivas, guardería de reposeras y espacios de relajación. Otro balneario en la zona sur, Horizonte Club de Playa, mantiene precios diarios de $150.000 y una semana puede llegar a $850.000, incluyendo estacionamiento móvil y múltiples actividades para toda la familia.
Finalmente, en Necochea, que mantiene un perfil más accesible, los alquilares tienen precios más bajos pero no exentos de aumento. En Tres Arroyos, por ejemplo, la semana de una carpa ronda los $250.000 más $90.000 del estacionamiento, mientras que las sombrillas cuestan $210.000 semanalmente. El balneario Poseidón, ubicado en el centro de Necochea, ofrece tarifas de $70.000 diarios y $390.000 semanales con servicios adicionales como escuela de surf y kayak, pileta y recreación. No obstante, aclaran que las tarifas son para pagos en efectivo, lo que puede restringir aún más la demanda.
Este escenario marca un cambio en el perfil del turismo de playa tradicional en Argentina. Los aumentos están alineados con la inflación general y reflejan además una mejora en la calidad y variedad de servicios, pero también condicionan la accesibilidad, intensificando la brecha social entre quienes pueden costear espacios con mejores comodidades y quienes enfrentan limitaciones presupuestarias para acceder a un verano confortable.
A pocos días del inicio oficial de la temporada alta, esta realidad invita a un debate sobre las políticas públicas relacionadas al turismo, la regulación de espacios públicos y la necesidad de garantizar que las playas sigan siendo un lugar de disfrute democrático en un país con disparidades económicas cada vez más profundas.