El reconocido y respetado editorialista, Carlos Pagni, describe el conflicto entre el presidente Javier Milei y el jefe de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, como una moderna “querella de la investiduras”, una disputa por el dominio entre el Estado y el “Estado dentro del Estado” que es la Asociación del Fútbol Argentino. Milei, “experto de enorme sensibilidad al momento de manejarse con la opinión pública,” manifiesta su apoyo a Estudiantes de La Plata, que rivaliza con Tapia, especialmente por la propuesta de transformar los clubes en sociedades anónimas deportivas (SAD).
Esta batalla se extiende al terreno penal a través de la financiera Sur Finanzas, vinculada a Tapia y a Ariel Vallejo, cuyo volumen de negocios lleva a sospechar de fondos ligados al crimen organizado. La investigación en curso “se constituye como un instrumento dentro del conflicto por el dominio del fútbol.”
El escándalo tiene profundas ramificaciones políticas. Los negocios de Vallejo lo conectan con la clase política del sur del conurbano bonaerense y con Martín Insaurralde. Tapia, además, preside el Ceamse, un rol que lo vincula al negocio de la basura y a figuras como Axel Kicillof y Hugo Moyano. Pagni observa que la AFA cuenta con una “malla de seguridad que impida que las causas avancen” en Comodoro Py.
El conflicto se internacionaliza ante el Mundial 2026 en Estados Unidos, lo que pone una lupa sobre las finanzas de la AFA. El autor especula que, dadas las irregularidades y la expansión del negocio a territorio norteamericano, “Luego de la competencia, hay quienes presumen que las numerosas irregularidades en la AFA y su vínculo con el submundo de los negocios ilegales llevarán a un posible acuerdo entre Trump, Milei y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para intervenir la Asociación del Fútbol Argentino.”
El autor concluye que el avance de estas tramas mafiosas es el síntoma de una decadencia política general. El autor sentencia que “Ya no es la corrupción solamente la que avanza. Ahora lo hacen también las mafias, como un nuevo actor. Es un vector lamentable, que da pasos agigantados frente al retroceso de la política en nuestro país.”