La Unión Europea define su autonomía financiera frente a la guerra y el comercio global

Los líderes de la UE debaten en Bruselas el uso de fondos rusos congelados para financiar a Ucrania y evitar su quiebra en 2026. Paralelamente, el canciller Merz impulsa la firma del acuerdo con el Mercosur para fortalecer la credibilidad comercial europea.

Sede de la comisión Europea, Bruselas. Foto NA

Los mandatarios del bloque europeo han iniciado una cumbre decisiva en la capital belga este jueves, centrada en garantizar el sustento operativo de Kiev ante el retiro del respaldo estadounidense. Con la presencia confirmada de Volodímir Zelenski, el debate principal gira en torno a una ingeniería financiera inédita: utilizar las reservas soberanas de Moscú, actualmente inmovilizadas en territorio comunitario, para avalar créditos destinados a Ucrania. Este mecanismo permitiría que los fondos se devuelvan únicamente mediante futuras indemnizaciones de guerra rusas, evitando así que los contribuyentes europeos asuman nuevas deudas.

El canciller de Alemania, Friedrich Merz, subrayó a su llegada que la UE se encuentra en una encrucijada donde debe elegir entre emplear el capital ruso congelado o emitir obligaciones financieras propias. Para el líder germano, la parálisis institucional en este tema no es una opción, ya que la solvencia de Ucrania tiene fecha de vencimiento para los primeros meses del próximo año. Según su visión, la reputación de Europa como actor global depende de su capacidad para sostener este esfuerzo bélico sin el auxilio de Washington.

Un dilema de seguridad y supervivencia regional

La urgencia del encuentro fue reforzada por las declaraciones del primer ministro de Polonia, Donald Tusk, quien planteó el escenario en términos existenciales. Tusk advirtió que la inversión económica actual es el único camino para evitar un conflicto directo que demande vidas europeas en el futuro cercano. Esta postura busca quebrar las reticencias de naciones como Bélgica, que han mostrado dudas legales sobre la manipulación de los activos intervenidos.

El impulso final al tratado con el Mercosur

Fuera del ámbito militar, la cumbre sirve como plataforma para destrabar el pacto comercial con el bloque sudamericano compuesto por Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina. Tras más de dos décadas de estancamiento, la administración alemana ha dado luz verde para proceder con la ratificación, argumentando que la credibilidad exterior de la Unión Europea sufriría un daño irreparable si el acuerdo vuelve a postergarse.

Merz defendió la firma inmediata como una herramienta de estabilidad frente al proteccionismo internacional y las tensiones en las rutas de intercambio. La presión del gobierno brasileño y la necesidad europea de asegurar nuevos mercados han acelerado las gestiones para que este tratado de libre comercio se convierta en una realidad antes del cierre del ejercicio anual, consolidando un eje de cooperación transatlántica clave para la próxima década.

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