Proyectan que el Estado financiará menos del 15% del costo eléctrico en 2026

Para 2026, los usuarios asumirán el 86% del costo eléctrico, reduciendo el subsidio estatal al 14%. El esquema busca eliminar transferencias generales y focalizar la ayuda en sectores vulnerables, acumulando una suba en la cobertura tarifaria superior al 190% desde 2023.

El sistema de asistencia estatal para el consumo de electricidad se encamina hacia una reestructuración sin precedentes. Según proyecciones basadas en las últimas normativas de la Secretaría de Energía, se espera que para el ciclo 2026 los consumidores asuman casi el 86% del valor real de generación del servicio. Esta evolución representa un giro drástico respecto al modelo vigente hasta finales de 2023, donde el sector público absorbía la mayor parte de la factura mayorista, y consolida una transición hacia un régimen de precios alineado con los costos de mercado.

La estrategia oficial descansa en la eliminación de los topes de facturación y el establecimiento de bloques de consumo básico según el nivel de ingresos de cada hogar. El objetivo de las autoridades es erradicar las transferencias indiscriminadas de fondos públicos para centrar el auxilio exclusivamente en los sectores de mayor vulnerabilidad social. Este ordenamiento financiero busca no solo sanear el balance fiscal, sino también promover un uso más racional de la energía mediante señales de precio que reflejen la escasez y el costo de producción.

Evolución de la cobertura por segmentos de ingresos

El proceso de retiro de subsidios ha impactado con distinta intensidad según la categorización socioeconómica de los usuarios. En los hogares de menores recursos, la proporción del costo que pagan los clientes se ha cuadruplicado en los últimos dos años, con una tendencia que seguirá en ascenso durante el próximo ejercicio. De igual manera, el sector de ingresos medios ha experimentado un ajuste significativo, pasando de cubrir apenas una décima parte del valor de la energía a financiar más de la mitad de su factura mediante el pago directo a las distribuidoras.

Este incremento en la participación de los usuarios sobre el precio estacional es la base del programa de consolidación económica del Gobierno. Las estimaciones técnicas indican que el salto acumulado en la cobertura de costos desde el inicio de la actual gestión superará el 190%, marcando el fin de un largo periodo de congelamientos tarifarios que generaron distorsiones masivas en el gasto público y en la infraestructura del sector eléctrico.

Impacto fiscal y estabilidad del suministro

La reducción de la carga de subsidios sobre el presupuesto nacional permite al Poder Ejecutivo mayor margen de maniobra para equilibrar las cuentas generales del Estado. El informe resalta que este camino de aumentos progresivos se ha implementado de forma escalonada para evitar un impacto inflacionario descontrolado. Además, el hecho de haber atravesado los primeros picos de demanda estival sin interrupciones masivas en el suministro ha otorgado al área energética el capital político necesario para profundizar la quita de beneficios sin enfrentar una resistencia social mayoritaria.

Con este horizonte, el año 2026 se perfila como el periodo definitivo para la normalización del mercado mayorista eléctrico. Si las previsiones se mantienen, la Argentina se aproximará a un sistema donde el subsidio deje de ser una regla general para convertirse en una herramienta excepcional de política social, permitiendo que la industria energética opere bajo criterios de eficiencia y sustentabilidad financiera a largo plazo.

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