Revelaron los tesoros ocultos de Vargas Llosa

Tras el deceso de Mario Vargas Llosa, su biblioteca en Arequipa exhibe 11.000 libros con anotaciones íntimas y calificaciones del 0 al 20. Custodiados por una fiel guardiana, estos tesoros revelan su riguroso método de lectura y su legado literario.

Mario Vargas Llosa

La ciudad blanca de Arequipa custodia hoy un patrimonio literario sin precedentes. Tras el fallecimiento del Premio Nobel de Literatura, ocurrido en abril de 2025, la Biblioteca Regional ha comenzado a exhibir el lado más íntimo y analítico del autor: su colección privada de más de 22.000 volúmenes, de los cuales unos 11.000 contienen anotaciones personales, críticas y dedicatorias que permanecieron bajo llave durante una década por deseo expreso del escritor.

La responsable de este legado es Nelly Miranda, quien por disposición del propio Vargas Llosa se convirtió en la guardiana oficial de estos ejemplares. Durante diez años, Miranda protegió los textos de la curiosidad pública y de presiones políticas, cumpliendo la promesa de no revelar las intervenciones del autor hasta que él ya no estuviera presente.

El método de un gran lector: Calificaciones y "Ojos"

La biblioteca personal, situada en una casona del siglo XVIII, funciona como un mapa del pensamiento del escritor peruano. Al recorrer las estanterías, se descubren libros empastados en guinda con detalles dorados, pero lo más fascinante reside en sus márgenes. Vargas Llosa no solo subrayaba en diversos colores (azul, negro o rojo), sino que mantenía un sistema de evaluación implacable:

  • Calificaciones numéricas: al inicio o final de las obras, el Nobel solía asignar notas del 0 al 20.

  • Notas marginales: comentarios de análisis técnico y la palabra “Ojo” escrita en párrafos que consideraba fundamentales para su propia formación o para el desarrollo de sus ensayos.

La joya de la corona: "Cien años de soledad"

Entre los miles de tomos, resalta uno por su carga histórica y emocional. Se trata de una edición de la obra maestra de Gabriel García Márquez, dedicada por el colombiano antes del famoso quiebre de su amistad en 1976. La dedicatoria reza: “Para Mario, de su descuartizado, desmenuzado y desenmascarado hermano”.

Este ejemplar es una de las piezas más intervenidas; Vargas Llosa dibujó el árbol genealógico de los Buendía y anotó casi cada página, otorgándole un 20 perfecto, el mayor reconocimiento de su sistema de lectura.

El reto de la conservación

Actualmente, la gestión de la biblioteca, a cargo de Alfredo Herrera, enfrenta el desafío de digitalizar este acervo único. Miranda advierte que, ante la falta de presupuesto y de cámaras de seguridad, los libros se encuentran en una situación vulnerable. La meta es permitir que los investigadores y el público general accedan a estos secretos bibliográficos mediante pantallas, evitando el contacto físico que podría deteriorar las huellas del puño y letra del Nobel.

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