Crisis humanitaria en el Catatumbo
Los combates por el control de las economías ilícitas en la subregión del Catatumbo empañaron las festividades decembrinas. Según reportó el Consejo Noruego para Refugiados (NRC), la violencia se recrudeció el 24 de diciembre, obligando a decenas de familias al desplazamiento forzado desde las zonas rurales de Tibú y El Tarra para salvar sus vidas.
La crisis persistió a pesar de que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 33 de las disidencias de las FARC anunciaron ceses al fuego unilaterales para el periodo navideño. No obstante, la Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, explicó el 23 de diciembre que estas treguas resultaron insuficientes, ya que los grupos armados mantuvieron las hostilidades entre sí, ignorando el impacto sobre la población civil que quedó atrapada en el fuego cruzado.
El drama del confinamiento rural
La situación técnica en el corregimiento de Pachelly, perteneciente al municipio de Tibú, fue calificada como crítica por los organismos de socorro. Los informes recientes indicaron que guerrilleros ingresaron a las viviendas para intimidar a los residentes, advirtiéndoles que no podían salir de la zona.
Este escenario generó que cerca de 6.000 personas buscaran refugio en espacios comunitarios y escuelas para protegerse de las ráfagas de fusil que se escucharon en videos difundidos por redes sociales.
Giovanni Rizzo, director de país del NRC en Colombia, advirtió que el número de afectados podría incrementarse en los próximos días. El directivo enfatizó que los desplazados llegaron a los cascos urbanos con necesidades urgentes de alimentación, agua segura y albergue temporal.
La región del Catatumbo, integrada por municipios como San Calixto, Hacarí, Teorama y Sardinata, registró una degradación de la seguridad desde mediados de enero de 2025, cuando inició la disputa abierta entre ambas organizaciones ilegales.