Valentina Ferrer: de la montaña cordobesa a Vogue

La modelo cordobesa, Valentina Ferrer, ex Miss Argentina 2014 y pareja del cantante J Balvin, protagonizó la portada de enero de la edición latinoamericana de Vogue. Posó con diseños de lujo en una sesión minimalista. La producción destacó su trayectoria desde Córdoba hasta el circuito internacional de la moda.

La entrevista abordó su experiencia con la maternidad. Foto: Vogue.

Valentina Ferrer, modelo oriunda de la provincia de Córdoba y ex Miss Argentina 2014, encabezó por primera vez la portada de la revista Vogue Latinoamérica. El logro, correspondiente a la edición de enero, sitúa a la argentina en la primera línea de la industria editorial de moda, tras años de presencia en el mercado de marcas de lujo y redes sociales.

Durante la sesión fotográfica, la modelo utilizó un abrigo de gabardina verde militar de la firma Tory Burch, complementado con accesorios de la casa Tiffany. El despliegue visual incluyó piezas de diseñadores internacionales como Tom Ford, Loewe, Gucci y Hermès. Ferrer, quien reside en el exterior y es madre de un niño de cuatro años llamado Río, fruto de su relación con el cantante J Balvin, optó por una estética minimalista basada en tonos neutros y peinados recogidos.

Un recorrido desde el interior argentino

En las declaraciones brindadas a la publicación, la profesional recordó sus orígenes en un entorno de montaña, alejado de los centros urbanos y el consumo masivo de tendencias. Ferrer explicó que las portadas de esta revista representaron para ella una meta desde la infancia y que hoy busca utilizar ese espacio como una voz de representación para otras mujeres. La modelo destacó que este hito encierra valores positivos que trascienden el plano estético.

Asimismo, la entrevista abordó su experiencia con la maternidad, proceso que describió como coincidente con sus expectativas previas. Manifestó que su enfoque es práctico, una cualidad que reconoció haber heredado de su madre. Según la protagonista, este equilibrio entre la vida familiar y las exigencias de las pasarelas internacionales ha sido fundamental para mantener una identidad que define como auténtica frente a su audiencia.

Consolidación en la industria del lujo

La evolución de Ferrer en el ámbito profesional incluyó un aprendizaje progresivo sobre el estilismo y la joyería fina. La modelo señaló que, si bien en sus inicios desconocía los detalles técnicos de este sector, actualmente integra estas piezas como parte de su identidad cotidiana.

El uso de joyas de colecciones exclusivas se combinó en la producción con prendas de cuero y vestidos de gala, bajo la supervisión de un equipo técnico que priorizó la sofisticación natural.

La carrera de la cordobesa muestra una transición sostenida desde su título nacional de belleza hacia una figura de influencia global. Este posicionamiento se ve reflejado en la elección de vestuarios que alternan entre lo informal y la alta costura, reforzando su rol como referente para diversas casas de moda europeas y estadounidenses.

Este nuevo paso en la trayectoria de Valentina Ferrer abre el interrogante sobre cómo las figuras latinoamericanas logran redefinir los estándares de éxito en mercados tradicionalmente cerrados.

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