El Banco Central condicionó la apertura del cepo al financiamiento externo

El Banco Central condicionó la flexibilización del cepo para empresas a la recuperación del acceso al crédito internacional en 2026. El plan incluye un nuevo esquema de bandas cambiarias indexadas a la inflación y una estrategia de acumulación de reservas.

Banco Central de la República Argentina
Banco Central de la República Argentina

La máxima autoridad monetaria de la Argentina presentó sus lineamientos estratégicos para el próximo año, vinculando directamente el levantamiento de las restricciones cambiarias para el sector privado con la capacidad del país de retornar a los mercados de crédito globales. Según el documento oficial de metas para 2026, la entidad que lidera Santiago Bausili evaluará liberar de forma gradual el giro de utilidades y la cancelación de pasivos comerciales anteriores a 2025, siempre que se consolide un flujo constante de divisas hacia el Tesoro Nacional y se estabilice el balance del mercado de cambios. Esta postura busca blindar la estabilidad financiera mientras se normalizan las obligaciones corporativas con el exterior.

El informe profundiza en la transición hacia una nueva fase del programa económico, donde la acumulación de reservas internacionales se convierte en la prioridad absoluta. Para lograrlo, el Banco Central planea intervenir en el Mercado Libre de Cambios mediante compras diarias que representen aproximadamente el 5% del volumen operado. La estrategia se apoya en una premisa de “re-monetización”, donde el crecimiento de la demanda de pesos por parte de la sociedad sea satisfecho a través de la adquisición de dólares por parte de la institución. Este esquema requiere que tanto el sector público como las grandes empresas logren refinanciar sus deudas en el exterior para no presionar sobre las tenencias líquidas del organismo.

Nuevo mecanismo de bandas cambiarias y política monetaria

A partir del primer día de enero, el Banco Central implementará una modificación clave en la administración del tipo de cambio: el techo y el piso de las bandas dejarán de moverse al 1% fijo mensual para pasar a indexarse según la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Con este ajuste, la autoridad monetaria pretende que la paridad no quede rezagada frente a eventuales picos inflacionarios y, al mismo tiempo, utilizar el esquema como un ancla nominal si el ritmo de aumento de precios continúa su senda descendente. El objetivo final es armonizar la estabilidad del poder adquisitivo con un crecimiento económico que no degrade la solvencia del balance del Central.

En paralelo, el plan de acción contempla una normalización de los encajes bancarios, buscando fomentar la intermediación financiera y la expansión del crédito al sector privado sin comprometer las metas de inflación. El documento también ratifica la intención de profundizar la digitalización de la economía argentina, promoviendo sistemas de pago electrónicos más ágiles y modernos. A pesar de los matices del Ministerio de Economía sobre la conveniencia de depender de Wall Street, el Banco Central deja claro que la fluidez en el ingreso de capitales extranjeros será el termómetro que defina la velocidad del desarme de los controles cambiarios residuales.

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