Cuidado felino : estrategias para proteger a los gatos del calor extremo

Ante la llegada de temperaturas inusuales para la temporada, los especialistas advierten sobre los riesgos de estrés térmico en felinos. Al ser animales que no sudan como los humanos, requieren intervenciones específicas para regular su temperatura. La clave reside en la hidratación constante y el enfriamiento ambiental para evitar golpes de calor fatales.

El bienestar de los gatos durante los meses estivales es una preocupación creciente para los propietarios que buscan mantener la salud de sus animales en un contexto de crisis climática. A diferencia de los caninos, los gatos son expertos en ocultar el malestar físico, lo que hace que los signos de agotamiento por calor pasen desapercibidos hasta que la situación es crítica. Los veterinarios señalan que el jadeo excesivo y la letargia son señales de alerta inmediata que requieren atención profesional, especialmente en razas braquicéfalas o animales de edad avanzada.

Una de las herramientas más efectivas y simples para combatir las altas temperaturas es la estimulación de la ingesta hídrica. Los gatos tienen una tendencia natural a beber poca agua, por lo que se recomienda el uso de fuentes de agua corriente o la distribución de múltiples recipientes en zonas sombreadas de la casa. Además, la incorporación de alimento húmedo en la dieta diaria funciona como un refuerzo de hidratación esencial que ayuda a mantener la función renal óptima frente a la deshidratación ambiental.

En el ámbito del confort hogareño, existen métodos mecánicos para refrescar el entorno del animal sin recurrir exclusivamente al aire acondicionado. El uso de toallas húmedas en zonas de descanso y el cepillado frecuente para eliminar el exceso de subpelo muerto permiten una mejor termorregulación cutánea. Es fundamental, asimismo, permitir que el gato acceda a superficies frías como baldosas o mármol, evitando forzarlos a permanecer en habitaciones cerradas o con exposición solar directa durante las horas de mayor radiación térmica.

Es importante entender que el cuidado animal es una extensión de la gestión ambiental del hogar. En un mundo con veranos cada vez más hostiles, la adaptación de los espacios para nuestras mascotas no es un lujo, sino una obligación ética. La prevención, mediante la observación atenta y la provisión de recursos frescos, garantiza que el vínculo con estos compañeros de vida no se vea empañado por emergencias evitables. La salud de nuestros gatos es, en última instancia, un reflejo de nuestra capacidad para leer y responder a los cambios del entorno.

En “Casa con pileta”, la primera novela de la socióloga y psicóloga Patricia Salinas,  la memoria y la identidad no son solo temas: son territorios donde cada palabra es un mapa y cada frase, un eco persistente de una historia argentina que resuena hasta el día de hoy. Esta obra no es simplemente una novela, es un viaje íntimo que se ancla en las profundidades de la memoria colectiva, donde lo personal y lo político se entrecruzan con una intensidad que desarma.

La trama sigue a Patri, una mujer que acaba de ser madre y descubre que fue adoptada, lo que hace resquebrajar su mundo aparentemente estable. La compra de una casa con pileta le da una sensación temporal de seguridad. Sin embargo, pronto emerge una inquietante revelación: a metros de su nuevo hogar funcionó el Pozo de Quilmes, uno de los centros clandestinos de detención más siniestros de la última dictadura militar.

A partir de ese punto, surgen preguntas inevitables sobre su identidad verdadera: ¿es hija de desaparecidos, de algún militar o de un represor? La búsqueda la lleva a cruzarse con personajes que complejizan su camino: desde una ex compañera de escuela militante de izquierda, un abogado ex montonero, vecinas negadoras, hasta una familia inglesa en decadencia. Se plantea así un escenario opresivo donde una institución de salud mental podrá ofrecerle aquello que siempre ha buscado: una identidad.

Patricia Salinas define esta novela como “una criatura muy luminosa”, resultado de un trabajo de más de doce años, donde la escritura fue para ella única herramienta para nombrar lo que estalla por dentro.

En la novela sobrevuelan multiples imágenes simbólicas, surrealismo y abundancia de metáforas como una vaca, un castor, una mantarraya, y un momento donde la casa se llena de peces, enriqueciendo un relato que explora con profundidad el concepto de identidad.

Sobre su autora

Patricia Salinas nació en la provincia de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y Psicología por la Universidad de Buenos Aires, especializada en fenomenología social y psicoanálisis. Ha trabajado en el Equipo de Violencia Familiar del Hospital Dr. Cosme Argerich y presidió la dirección del sello editorial IUNMA. Actualmente, ejerce la práctica clínica y se desempeña como asesora en derechos humanos. Además, se formó en talleres literarios con Tamara Kamenzsain y Alberto Laiseca. Reside en la ciudad de Quilmes.

“Casa con pileta” representa así una inmersión literaria en la historia personal y colectiva, y una invitación a reflexionar sobre las raíces y ecos que persisten más allá del tiempo.

En “Casa con pileta”, la primera novela de la socióloga y psicóloga Patricia Salinas,  la memoria y la identidad no son solo temas: son territorios donde cada palabra es un mapa y cada frase, un eco persistente de una historia argentina que resuena hasta el día de hoy. Esta obra no es simplemente una novela, es un viaje íntimo que se ancla en las profundidades de la memoria colectiva, donde lo personal y lo político se entrecruzan con una intensidad que desarma.

La trama sigue a Patri, una mujer que acaba de ser madre y descubre que fue adoptada, lo que hace resquebrajar su mundo aparentemente estable. La compra de una casa con pileta le da una sensación temporal de seguridad. Sin embargo, pronto emerge una inquietante revelación: a metros de su nuevo hogar funcionó el Pozo de Quilmes, uno de los centros clandestinos de detención más siniestros de la última dictadura militar.

A partir de ese punto, surgen preguntas inevitables sobre su identidad verdadera: ¿es hija de desaparecidos, de algún militar o de un represor? La búsqueda la lleva a cruzarse con personajes que complejizan su camino: desde una ex compañera de escuela militante de izquierda, un abogado ex montonero, vecinas negadoras, hasta una familia inglesa en decadencia. Se plantea así un escenario opresivo donde una institución de salud mental podrá ofrecerle aquello que siempre ha buscado: una identidad.

Patricia Salinas define esta novela como “una criatura muy luminosa”, resultado de un trabajo de más de doce años, donde la escritura fue para ella única herramienta para nombrar lo que estalla por dentro.

En la novela sobrevuelan multiples imágenes simbólicas, surrealismo y abundancia de metáforas como una vaca, un castor, una mantarraya, y un momento donde la casa se llena de peces, enriqueciendo un relato que explora con profundidad el concepto de identidad.

Sobre su autora

Patricia Salinas nació en la provincia de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y Psicología por la Universidad de Buenos Aires, especializada en fenomenología social y psicoanálisis. Ha trabajado en el Equipo de Violencia Familiar del Hospital Dr. Cosme Argerich y presidió la dirección del sello editorial IUNMA. Actualmente, ejerce la práctica clínica y se desempeña como asesora en derechos humanos. Además, se formó en talleres literarios con Tamara Kamenzsain y Alberto Laiseca. Reside en la ciudad de Quilmes.

“Casa con pileta” representa así una inmersión literaria en la historia personal y colectiva, y una invitación a reflexionar sobre las raíces y ecos que persisten más allá del tiempo.

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