La justicia estadounidense ha designado al juez Alvin Hellerstein para liderar el histórico juicio contra Nicolás Maduro en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York. Con 92 años y una trayectoria que se remonta a su nombramiento por Bill Clinton en 1998, este experimentado jurista estará al frente de un caso sin precedentes tras la reciente detención del líder venezolano en Caracas. El proceso se desarrollará en la emblemática sede judicial Daniel Patrick Moynihan, un recinto acostumbrado a causas de alto impacto vinculadas al crimen organizado y el narcotráfico internacional.
Hellerstein posee una vasta experiencia en litigios de extrema sensibilidad política y social, habiendo supervisado las indemnizaciones tras los atentados del 11 de septiembre y procesos contra figuras de relevancia pública como Michael Cohen. Su perfil se caracteriza por una sólida formación académica en la Universidad de Columbia y una reputación de imparcialidad técnica, forjada durante décadas en las que ha defendido que las creencias personales no deben interferir en la aplicación objetiva del derecho. Actualmente, el magistrado también coordina la causa contra Hugo “El Pollo” Carvajal, cuya cooperación con las autoridades norteamericanas se perfila como una pieza clave para sustentar los cargos contra la cúpula chavista.
La acusación presentada por el Departamento de Justicia imputa a Maduro delitos de gravedad extrema, entre los que destacan la conspiración para el narcoterrorismo y el tráfico de sustancias ilícitas hacia territorio estadounidense. La fiscalía sostiene que el exmandatario utilizó las estructuras del Estado venezolano para facilitar el movimiento de narcóticos y armas, involucrando en estas operaciones a su círculo familiar íntimo y a colaboradores de alto rango. El juicio buscará desmantelar una red que, según los fiscales, se enriqueció ilícitamente mientras planificaba el ingreso masivo de cocaína en el mercado norteamericano.
Aunque existieron versiones sobre un posible traslado del expediente hacia el estado de Florida, la ratificación de Hellerstein consolida a Nueva York como el epicentro de esta batalla legal. El desarrollo del juicio atraerá la atención global, no solo por la jerarquía del acusado, sino por la participación de testigos protegidos que formaron parte del aparato de inteligencia de Venezuela. El veterano juez, que inició su camino en el ejército y el sector privado, enfrenta ahora el reto más complejo de su extensa carrera judicial bajo el escrutinio de la comunidad internacional.