Bajo la metodología de bandas cambiarias, la principal entidad monetaria de la República Argentina logró absorber divisas por primera vez desde que se desmantelaron las restricciones de acceso al mercado en abril del ciclo pasado. La operación, que resultó en un saldo positivo de 21 millones de dólares, representa un hito en el plan de acumulación de activos externos previsto para el presente año, donde la institución aspira a consolidar una recuperación de sus arcas de entre 10.000 y 17.000 millones de dólares. Durante la jornada del lunes, el volumen negociado en el segmento de grandes operaciones alcanzó los 383 millones de dólares, permitiendo que la intervención oficial se mantuviera dentro de los parámetros establecidos que autorizan adquisiciones de hasta un 5% del flujo diario, siempre supeditadas a la estabilidad de la base monetaria.
El comportamiento de las cotizaciones mostró una tendencia a la estabilidad: mientras que el valor mayorista experimentó un ligero retroceso para ubicarse en los 1.471 pesos, el tipo de cambio ofrecido al público en las entidades oficiales permaneció inalterado en 1.495 pesos, conservando sus niveles más altos de los últimos sesenta días. Por otro lado, la contabilidad de las reservas internacionales reflejó un incremento superior a los 300 millones de dólares, impulsado no solo por la gestión del organismo sino también por la revalorización de las tenencias en oro, situando el saldo total de divisas en torno a los 43.400 millones de dólares.
A nivel de estrategia financiera, el Banco Central y el Tesoro coordinaron acciones para mitigar la presión sobre el billete verde mediante la oferta de instrumentos de cobertura vinculados a la evolución del dólar. Esta táctica busca desincentivar la compra inmediata de moneda extranjera al ofrecer alternativas rentables en moneda local. De forma simultánea, este despliegue de liquidez ayudó a descomprimir las tasas de interés de cortísimo plazo, que regresaron a niveles del 30% anual tras haber sufrido picos de volatilidad a finales del mes pasado.
En el horizonte cercano, el mercado mantiene su atención puesta en el próximo canje de títulos de deuda en pesos y en el inminente vencimiento de compromisos externos por 4.200 millones de dólares previsto para finales de esta semana. A pesar de que el Palacio de Hacienda ha sugerido la posibilidad de concretar financiamiento externo mediante acuerdos con bancas internacionales, la ausencia de una ratificación oficial ha generado un clima de prudente expectativa entre los inversores, lo que se tradujo en una subida del indicador de riesgo país hasta los 566 puntos básicos.