Crece el descontento social en Irán y se radicalizan las consignas políticas

Las protestas en Irán alcanzan diez días, extendiéndose a ochenta ciudades tras iniciar por la crisis económica. El cierre masivo del Gran Bazar de Teherán y consignas contra el régimen marcan una escalada política que ya registra víctimas y detenciones.

Protestas en Irán

La ola de agitación civil en territorio iraní alcanzó su décima jornada con una expansión geográfica que ya abarca más de ochenta localidades. Lo que se inició como un reclamo sectorial por la estrepitosa devaluación de la moneda nacional y el alza incontrolable de los precios, ha mutado en un cuestionamiento integral al sistema de gobierno teocrático. Durante las últimas horas, el foco de atención se centró en el histórico distrito comercial de la capital, donde la actividad se paralizó por completo en señal de rechazo a las autoridades actuales, evidenciando una fractura profunda entre el sector mercantil y la dirigencia del país.

El Gran Bazar de Teherán se suma al reclamo contra el sistema

En un hecho de gran simbolismo, los locatarios del centro económico más relevante de Teherán decidieron bajar sus persianas para manifestarse en las calles. Las consignas capturadas en registros digitales muestran un giro nostálgico hacia el periodo previo a 1979, con cánticos que reivindican la antigua monarquía. Esta situación no se limitó a la metrópoli principal; centros urbanos como Mashad y Lahijan también reportaron concentraciones masivas donde la frustración económica dio paso a una abierta exigencia de transformaciones estructurales en la conducción del Estado.

Reportes de represión armada y balance de víctimas

La respuesta de los cuerpos de seguridad ha sido denunciada como violenta en diversos puntos de la geografía iraní. En la zona de Shahrekord, se documentaron incidentes donde fuerzas estatales utilizaron armamento para dispersar a los civiles, elevando la tensión en las calles. Organizaciones de derechos humanos que operan desde el exterior han actualizado las cifras del conflicto, señalando que la cantidad de víctimas fatales asciende a casi una treintena, mientras que la cifra de ciudadanos privados de su libertad ya supera el millar desde que estalló el estallido social a finales del mes pasado.

Escenario de inestabilidad y futuro incierto

La persistencia de las marchas, a pesar de las detenciones masivas y el control estricto de la información, marca uno de los mayores desafíos para el régimen en los últimos años. La convergencia de la crisis financiera con el agotamiento social plantea un panorama de difícil resolución para el liderazgo en Teherán. Mientras el rial continúa su tendencia a la baja y los detenidos esperan procesos judiciales, la comunidad internacional observa con cautela la capacidad de resistencia de un movimiento que parece haber superado las reivindicaciones materiales para centrarse en un cambio de régimen.

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