León XIV redefine el rumbo de la Iglesia CATÓLICA

El pontífice inauguró un consistorio histórico con 170 cardenales en Roma. Los purpurados votaron priorizar la sinodalidad y la evangelización, dejando fuera del debate inmediato las reformas burocráticas y la controversia sobre la misa en latín para buscar consensos.

La metodología sinodal promovió diálogo circular, con intervenciones de tres minutos. Foto: Vatican News

Un retorno a las bases conciliares

El papa León XIV inició formalmente una nueva etapa de su gobierno mediante la convocatoria a un Consistorio extraordinario, celebrado un día después del cierre del Año Santo 2025. Ante el Colegio Cardenalicio, el obispo de Roma ratificó que el Concilio Vaticano II es la “estrella polar” de su gestión.

Para profundizar en este compromiso, el mandatario dedicará sus futuras audiencias a releer los documentos fundamentales de la asamblea de los años 60, con el fin de rescatar sus intuiciones originales.

Esta fase del pontificado busca integrar a la jerarquía eclesiástica en la toma de decisiones, un cambio respecto al estilo de gestión de su antecesor. León XIV expresó a los 170 purpurados presentes su necesidad de contar con el apoyo y consejo de todos, enfatizando que la unidad interna es vital para la credibilidad de la institución en un contexto global complejo.

Los temas elegidos por los cardenales

La metodología del encuentro destacó por su carácter participativo. Los cardenales votaron para seleccionar dos temas de análisis profundo de un conjunto de cuatro propuestas. Por amplia mayoría, los asistentes eligieron la sinodalidad y el carácter misionero de la Iglesia.

Esta votación postergó el tratamiento de la constitución Praedicate Evangelium y los conflictos litúrgicos derivados de la misa en latín, temas que generan marcadas divisiones en sectores conservadores de países como Estados Unidos.

Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, señaló que la elección de estos ejes responde a una percepción de urgencia entre los participantes. El trabajo se desarrolló en mesas circulares divididas por idiomas, permitiendo intervenciones breves para fomentar un diálogo fluido. El pontífice asistió únicamente para escuchar las conclusiones finales de cada grupo, reforzando su postura de apertura hacia las iglesias locales.

Gestos de reconciliación interna

En el marco de este evento, el papa recibió en audiencia privada al cardenal Joseph Zen, arzobispo emérito de Hong Kong. Zen, quien cumplirá 94 años próximamente, fue uno de los críticos más vocales del papado anterior. Este encuentro simboliza un intento de pacificar las tensiones ideológicas y los reclamos de mayor consulta por parte de los cardenales que se sintieron excluidos en años recientes.

Por su parte, el cardenal Timothy Radcliffe instó a los presentes a no temer a las “tempestades” que sacuden a la Iglesia, mencionando los abusos sexuales y las guerras contemporáneas. Radcliffe subrayó que la paz interna es necesaria para que la ayuda que ofrecen al Santo Padre sea efectiva frente a los retos de la inteligencia artificial y la desigualdad social.

Perspectivas de un nuevo estilo

El consistorio concluirá este jueves 8 de enero tras una misa en la Basílica de San Pedro y nuevas sesiones de debate. León XIV insistió en que el objetivo primordial no es la redacción de un documento final, sino la experiencia de “trabajar juntos” para discernir el futuro.

Al concluir la jornada, el pontífice reiteró que la misión de la Iglesia no debe ser el proselitismo, sino la atracción a través de la caridad. Sin embargo, queda pendiente observar cómo se integrarán los temas postergados, como la reforma burocrática, en la agenda permanente de un papado que busca equilibrar la tradición conciliar con las demandas de los sectores más tradicionales.

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