La soberanía del Ártico atraviesa uno de sus momentos más críticos tras la escalada de declaraciones provenientes de Washington. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el presidente del Gobierno de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ofrecieron este martes una declaración conjunta en Copenhague para marcar una postura firme frente a las pretensiones del presidente Donald Trump de tomar el control del territorio autónomo.
Frederiksen calificó la presión estadounidense como inaceptable y advirtió que la etapa más compleja de esta disputa geopolítica apenas comienza.
La mandataria socialdemócrata sostuvo que la situación es grave, ya que no se trata únicamente de una transacción territorial, sino de la defensa de principios democráticos donde los países pequeños no deben ceder ante las exigencias de las potencias por la fuerza. Según la primera ministra, Groenlandia constituye una parte integral del Reino de Dinamarca y no está sujeta a ofertas de compra.
Por su parte, Nielsen fue enfático al señalar que, ante la crisis diplomática actual, el gobierno groenlandés elige mantenerse dentro de la estructura constitucional danesa. El líder de la isla manifestó que su pueblo no será propiedad ni será gobernado por Estados Unidos, priorizando el respeto al derecho de autodeterminación.
Aunque la isla avanzó en su autonomía desde 1979, el mandatario aclaró que este no es un momento de divisiones internas, sino de cohesión para proteger el orden mundial vigente.