El origen de una tendencia simplificada
El fenómeno denominado “Stockholm Style” registró un crecimiento sostenido en el interés de los consumidores y usuarios de redes sociales. Esta propuesta estética, que tuvo sus raíces en la capital de Suecia, se caracterizó por la utilización de piezas fundamentales del guardarropa, alejándose de las estridencias y los logotipos visibles.
La adopción masiva de este estilo respondió a una búsqueda de versatilidad, donde la mezcla de elementos formales e informales definió la identidad visual de los seguidores de la moda contemporánea.
La estructura de este movimiento se apoyó en el uso de colores neutros, como el gris, el azul marino, el negro y el beige. La elección de estas tonalidades facilitó la combinación de capas (layering), una técnica esencial para adaptar el vestuario a diferentes temperaturas.
El usuario promedio encontró en esta tendencia una solución práctica para la vida urbana, ya que el uso de pantalones de sastre con zapatillas deportivas permitió transitar entre entornos laborales y sociales sin necesidad de cambios de vestimenta.
Componentes y materiales del fenómeno escandinavo
El análisis de las recientes colecciones y publicaciones digitales permitió identificar piezas clave que articularon este estilo. Los abrigos de lana de corte recto, las camisas de popelina y los suéteres de punto grueso funcionaron como los pilares de la estética sueca. Las fuentes del sector señalaron que la calidad de los materiales ocupó un lugar central, desplazando el interés por diseños complejos hacia una apreciación por la durabilidad y la caída de las telas.
Asimismo, la incorporación de accesorios fue limitada y estratégica. El uso de bolsos de cuero de líneas simples y gafas de sol de diseño clásico complementó la sobriedad de los conjuntos. Las plataformas de contenido visual, como TikTok e Instagram, actuaron como los principales canales de difusión, donde las etiquetas relacionadas con el estilo de vida nórdico acumularon millones de visualizaciones, transformando una costumbre regional en una referencia global de consumo.