Heineken: renuncia su CEO ante desplome de acciones

Dolf van den Brink renunció tras seis años de gestión marcados por una caída en las ventas y un rezago del 17% frente a sus competidores, en medio de cambios en los hábitos de consumo y presiones inflacionarias.

La salida se produjo de forma inesperada y coincidió con un descenso del 3,2% en las acciones. Foto: Peter Boer.

El director ejecutivo de Heineken NV, Dolf van den Brink, anunció el lunes su dimisión, la cual se hará efectiva el próximo 31 de mayo. El ejecutivo de 52 años, con casi tres décadas en la cervecera holandesa, permanecerá como asesor durante ocho meses mientras el Consejo de Supervisión busca un sucesor para liderar la segunda cervecera más grande del mundo.

La salida se produjo de forma inesperada y coincidió con un descenso del 3,2% en las acciones de la compañía en la bolsa de Ámsterdam. Durante el mandato de Van den Brink, que comenzó en junio de 2020, la empresa acumuló un rendimiento negativo del 9%. Esta cifra contrasta con el desempeño de sus principales rivales: Anheuser-Busch InBev registró un crecimiento del 36%, mientras que Carlsberg alcanzó un 12% en el mismo periodo.

Desafíos en la ejecución y el mercado

Bajo la estrategia denominada EverGreen, el directivo intentó expandir la presencia de la marca en mercados en desarrollo y potenciar el consumo de cervezas premium.

Sin embargo, factores externos como la inflación y la inestabilidad económica en Brasil y Nigeria dificultaron el cumplimiento de las metas. Asimismo, en 2025, la empresa enfrentó conflictos con minoristas europeos que derivaron en la salida temporal de sus productos de las góndolas.

Analistas financieros de RBC Capital Markets indicaron que, si bien la estrategia de productividad y digitalización de datos era sólida, la ejecución no cumplió con las expectativas de los inversores.

A este escenario se sumaron nuevas tendencias globales, como el auge de fármacos para la pérdida de peso (GLP-1) y una menor inclinación de los jóvenes hacia el consumo de alcohol, factores que impactaron la demanda de marcas como Tiger y Amstel.

El camino hacia el 2030

El presidente del Consejo de Supervisión, Peter Wennink, describió la gestión saliente como un periodo de transformación exigente. El nuevo liderazgo tendrá la tarea de cumplir con los objetivos fijados para el año 2030, en un contexto de volatilidad política y económica. La transición busca recuperar la rentabilidad y el valor para los accionistas, quienes han mostrado insatisfacción por los resultados financieros recientes.

La compañía se encuentra ahora en una etapa donde un cambio en la conducción parece ser la alternativa para reorientar los recursos hacia los mercados más rentables. El alejamiento de Van den Brink plantea la duda sobre si el problema de Heineken radicaba en su liderazgo o si el sector cervecero enfrenta una crisis estructural que obligará a redefinir el negocio por completo.

 

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