El escenario geopolítico en el Ártico registró un giro significativo este jueves quince de enero. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció el despliegue de efectivos militares en territorio groenlandés luego de encabezar un Consejo de Defensa de urgencia. La decisión coincidió con el inicio de ejercicios militares europeos en la isla, en un contexto de máxima tensión diplomática con Estados Unidos.
La movilización respondió a la invitación del Reino de Dinamarca, país que administra la isla semiautónoma. El miércoles anterior, una comitiva danesa y groenlandesa mantuvo una reunión en la Casa Blanca con el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio. El encuentro finalizó con un desacuerdo fundamental sobre el futuro del territorio, el cual el presidente Donald Trump manifestó su intención de adquirir por razones de seguridad nacional.
El despliegue europeo comenzó con grupos de reconocimiento reducidos. Francia envió quince cazadores alpinos, especialistas en combate y supervivencia en alta montaña. Por su parte, el Ministerio de Defensa de Alemania confirmó la llegada de 13 miembros de las Fuerzas Armadas federales a Nuuk, la capital de la isla. A este esfuerzo se sumaron oficiales de Suecia y Noruega, mientras que Finlandia, Bélgica y España evaluaron su posible participación.
El mandatario estadounidense vinculó la posesión de Groenlandia con el desarrollo de su escudo antimisiles, denominado Domo Dorado. El presidente republicano argumentó que el control de la isla es vital para evitar la influencia de Rusia y China en la región septentrional.
Ante estas declaraciones, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, señaló que la presencia europea busca garantizar la vigilancia marítima y aérea en una zona donde la libertad de tráfico comenzó a ser cuestionada.