Uganda vota entre cortes de internet y denuncias de represión

El país africano define este jueves su futuro presidencial bajo un apagón digital y una fuerte presencia militar. El mandatario Yoweri Museveni busca su séptimo mandato frente al ascenso del líder opositor y músico Bobi Wine.

La campaña previa estuvo marcada por el uso de la fuerza. Foto: Redes Sociales.

La jornada electoral en Uganda, celebrada este jueves, transcurrió en un ambiente de alta tensión política y fallas técnicas generalizadas. El Gobierno, encabezado por el presidente Yoweri Museveni, ordenó la suspensión de los servicios de internet en todo el territorio.

Además, la Comisión de Comunicaciones de Uganda justificó la medida como un método para evitar la desinformación, aunque críticos internacionales y organizaciones de derechos humanos la señalaron como un mecanismo de censura.

Desafíos técnicos y operativos

El proceso de votación enfrentó obstáculos desde las primeras horas. El presidente de la Comisión Electoral, Simon Byabakama, confirmó que los Kits de Verificación Biométrica fallaron en diversos puntos del país, incluyendo la capital, Kampala. Ante la situación, las autoridades autorizaron el uso del registro manual para identificar a los votantes.

A pesar de los retrasos, la participación ciudadana fue activa. En distritos como Gulu y Kampala, los ciudadanos acudieron a las urnas pese a la directiva oficial que les ordenaba retirarse a sus casas inmediatamente después de sufragar. Abogados civiles y líderes opositores cuestionaron esta orden, calificándola de ilegal y contraria a la transparencia del recuento de votos.

El choque de dos visiones

La elección en Uganda evidencia una profunda brecha generacional. Museveni, quien lidera el país desde 1986, basó su propuesta en la estabilidad y el crecimiento económico vinculado a la futura producción de petróleo. Por otro lado, Robert Kyagulanyi, conocido como Bobi Wine, captó el apoyo de los sectores más jóvenes.

Según datos del último censo de 2024, el 73% de la población tiene menos de 30 años y enfrenta una alta tasa de desempleo. Wine prometió reformas estructurales contra la corrupción, mientras que el entorno presidencial sugirió que el poder no sería entregado a un civil, señalando al general Muhoozi Kainerugaba, hijo del actual mandatario, como posible sucesor.

Un contexto de violencia política

La campaña previa estuvo marcada por el uso de la fuerza. Diversas organizaciones reportaron ataques a periodistas y la detención de activistas como Sarah Bireete. Durante los mítines de la oposición, las fuerzas de seguridad utilizaron armas de fuego, resultando en arrestos masivos entre los partidarios de la Plataforma de Unidad Nacional.

El cierre de las urnas marca el inicio de un periodo de incertidumbre sobre la validez de los resultados electorales. Mientras el oficialismo confía en una victoria amplia, la comunidad internacional observa con cautela si el sistema electoral ugandés permitirá un cambio de mando o si se consolidará la permanencia del mandatario más longevo de la región.

 

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