Hermetismo oficial tras el inédito retorno forzado de la Crew-11

La NASA mantiene bajo estricto secreto la identidad y dolencia del astronauta de la misión Crew-11 evacuado de urgencia por motivos médicos. Tras su regreso forzado a la Tierra, la tripulación evitó dar detalles, priorizando la privacidad del afectado.

Misión SpaceX Crew 11 de la NASA

La NASA ha optado por un silencio absoluto respecto a la identidad y el diagnóstico del tripulante cuyo estado de salud obligó a finalizar prematuramente la última expedición a la Estación Espacial Internacional. En su primera aparición pública tras el amerizaje en el Pacífico, los integrantes de la misión evitaron cualquier detalle sobre el incidente médico que motivó su traslado directo a una clínica en San Diego. La comandante Zena Cardman lideró una comparecencia marcada por la restricción informativa, donde se enfatizó el respeto a la confidencialidad del afectado. Aunque agencias como la japonesa JAXA confirmaron el buen estado de su representante, Kimiya Yui, la entidad estadounidense mantiene el misterio sobre el resto del equipo, compuesto por Michael Fincke y el cosmonauta Oleg Platonov.

Esta maniobra de retiro anticipado, descrita por la administración de la agencia como una “urgencia grave” pero no una catástrofe inmediata, interrumpió una estancia de 165 días en el laboratorio orbital. La decisión de hospitalizar al grupo completo se interpretó como una estrategia para blindar la privacidad del paciente, evitando que su salida individual revelara su nombre. Pese a la interrupción de caminatas espaciales y la alteración de los cronogramas habituales en Houston, el organismo asegura que este imprevisto no compromete el inminente lanzamiento del programa Artemis 2 hacia la Luna. Actualmente, la estación opera con una dotación reducida mientras se evalúa adelantar el relevo de la siguiente cuadrilla para normalizar las actividades científicas suspendidas.

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