Bitcoin atravesó una fuerte corrección y perforó el umbral de los u$s88.000, en un movimiento brusco que estuvo acompañado por liquidaciones masivas de posiciones apalancadas y un renovado clima de aversión al riesgo global. El retroceso se produjo en medio de una creciente preocupación por la posibilidad de un nuevo shutdown en Estados Unidos y por el recrudecimiento de la guerra comercial impulsada por Donald Trump.
En apenas treinta minutos, se liquidaron más de u$s60 millones en posiciones largas, lo que aceleró la caída y profundizó el nerviosismo en el mercado. El episodio refleja la fragilidad del ecosistema cripto ante shocks políticos y financieros: cuando aumenta la incertidumbre, los inversores reducen exposición a activos volátiles como Bitcoin.
Las criptomonedas, además, siguen alejándose de los máximos históricos alcanzados en 2025, cuando Bitcoin llegó a rondar los u$s125.000. Desde entonces, el mercado atraviesa una etapa de ajuste, marcada por un menor apetito especulativo y por el impacto de factores macroeconómicos que presionan a la baja.
Uno de los focos que detonó esta nueva ola de ventas fue el creciente riesgo de un cierre parcial del gobierno estadounidense. Varios senadores anticiparon que votarán contra el proyecto de presupuesto previsto para la próxima semana, en un escenario político tensionado tras un segundo episodio de violencia federal en Mineápolis.
El caso que agravó el clima institucional fue la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años abatido durante un operativo vinculado a redadas migratorias. Su fallecimiento ocurrió apenas tres semanas después de otro caso similar, el de Renee Good, lo que desató protestas y un endurecimiento del conflicto entre el gobierno federal y autoridades locales.
El trasfondo es delicado: la financiación del Estado federal, incluido el Departamento de Seguridad Nacional, vence el 31 de enero, y si el Congreso no logra aprobar una extensión presupuestaria, numerosas áreas podrían quedar paralizadas.
Aunque la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, aprobó fondos hasta septiembre, el Senado aún debe convalidar la medida. Sin embargo, el margen republicano es estrecho y no alcanza para garantizar la aprobación sin apoyo demócrata. El líder de la minoría, Chuck Schumer, advirtió que no aportarán votos si el paquete incluye partidas para el DHS en el marco de las redadas impulsadas por Trump.
A este contexto se suma otra amenaza: Trump volvió a agitar el tablero internacional con la posibilidad de imponer aranceles del 100% a Canadá, lo que alimenta temores de nuevas tensiones comerciales y golpea la confianza en los mercados.