Peso positivo: Dólar en retroceso y monedas regionales en alza

Las monedas de América Latina comenzaron 2026 con un fortalecimiento marcado frente al dólar, en un contexto internacional que combina decisiones clave de la Reserva Federal, señales políticas desde Washington y un renovado apetito global por activos alternativos. Este jueves, las principales divisas regionales operaban al alza, acompañando un movimiento más amplio de debilitamiento de …

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Las monedas de América Latina comenzaron 2026 con un fortalecimiento marcado frente al dólar, en un contexto internacional que combina decisiones clave de la Reserva Federal, señales políticas desde Washington y un renovado apetito global por activos alternativos. Este jueves, las principales divisas regionales operaban al alza, acompañando un movimiento más amplio de debilitamiento de la moneda estadounidense.

En los últimos días, el dólar alcanzó su nivel más bajo desde 2022, presionado por una suma de factores: la preocupación creciente por el déficit fiscal de Estados Unidos, tensiones geopolíticas persistentes, fricciones comerciales y una diversificación acelerada de reservas hacia el oro y otros instrumentos. A ese escenario se sumó la reciente decisión de la Fed de mantener sin cambios las tasas de interés, aunque el mercado sigue descontando recortes a lo largo del año, lo que alimenta la presión vendedora sobre el billete verde.

Cuando el dólar pierde fuerza, suele disminuir la aversión al riesgo y se genera un “viento de cola” para los mercados emergentes. En ese marco, varias monedas latinoamericanas se apreciaron hasta 5,2% durante enero, una tendencia que también contribuyó a un mejor desempeño del peso argentino.

Este fenómeno produce dos efectos relevantes para economías como la argentina: por un lado, reduce los incentivos a la dolarización de carteras; por otro, suele coincidir con un repunte de los precios de los commodities, lo que impulsa exportaciones y eleva la oferta de divisas. Desde la consultora Parakeet advirtieron que, si el índice DXY continúa depreciándose, podría suavizar las condiciones financieras para los países emergentes y mejorar la competitividad de quienes mantienen esquemas cambiarios ligados al dólar.

Las proyecciones de corto plazo apuntan a que el dólar seguirá bajo presión antes de estabilizarse. Credicorp Capital considera que este contexto favorece un mayor apetito por riesgo y, por lo tanto, mantiene fuerzas apreciatorias sobre las monedas regionales.

Para Argentina, la consultora 1816 destacó que la fortaleza regional abre una oportunidad: el Banco Central podría continuar comprando dólares para reforzar reservas sin generar tensión significativa sobre el tipo de cambio. Además, esas compras recomponen liquidez en pesos, apuntalan activos locales y sostienen la demanda de instrumentos en moneda nacional. En paralelo, el Gobierno logró en su última licitación un rollover del 124%, absorbiendo cerca de $2 billones del mercado.

En América Latina, el panorama monetario también muestra matices. En los últimos dos años, varios bancos centrales avanzaron con recortes de tasas en un proceso de flexibilización asociado a la desinflación. Sin embargo, Brasil tomó un rumbo diferente ante el repunte de expectativas inflacionarias y llevó su tasa de interés al 15%, nivel que se prevé estable en el corto plazo.

Chile, por su parte, mantiene su referencia en torno al 4,5%, mientras que Uruguay recortó al 6,5% en enero. Paraguay redujo su tasa al 5,75% por primera vez en casi dos años y México sostiene el 7% hasta su próxima reunión de política monetaria.

En términos cambiarios, el impacto del retroceso del dólar fue visible: el peso chileno avanzó cerca de 4,8% en el último mes y el real brasileño un 4,6%. También se apreciaron el peso uruguayo (+3,5%) y el colombiano (+3,1%). En el mismo período, el peso argentino registró una suba del 1,1%.

El inicio de 2026 consolida así un escenario regional donde la debilidad del dólar redefine balances financieros y ofrece, para países como Argentina, una ventana de mayor estabilidad cambiaria y acumulación de reservas en un momento clave del programa económico.

 
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