El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) implementó este lunes el uso obligatorio de cámaras corporales para todos los agentes federales desplegados en Minneapolis. La disposición de la secretaria Kristi Noem afecta a más de 3.000 efectivos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), quienes deberán registrar sus intervenciones con la población civil de forma inmediata.
Esta decisión técnica surge tras el fallecimiento de Renee Good y Alex Pretti, ciudadanos estadounidenses que murieron por disparos de agentes federales durante operativos en Minnesota.
Aunque las versiones oficiales iniciales señalaron a las víctimas como instigadoras de los enfrentamientos, grabaciones captadas por transeúntes contradijeron dichos reportes, lo que generó protestas masivas y cuestionamientos sobre el uso de la fuerza.
Tensión política y presupuesto federal
El anuncio de Noem ocurre en medio de un cierre parcial del Gobierno iniciado el pasado sábado. La financiación de estas herramientas de monitoreo es actualmente un punto de fricción en el Congreso. Mientras que los demócratas en el Senado condicionaron los recursos a la imposición de límites estrictos a los agentes, el sector republicano mostró una apertura reciente hacia la medida.
El propio presidente Donald Trump, quien al inicio de su segundo mandato revocó un decreto de 2022 que exigía estas cámaras, manifestó este fin de semana su respaldo a la propuesta. Sin embargo, la expansión del programa al resto del país dependerá de que la Cámara de Representantes apruebe el paquete presupuestario, ya que la administración solicitó previamente recortes significativos en los fondos destinados a estos equipos.