La respuesta de Juan Grabois fue inmediata y cargada de epítetos. El dirigente calificó a Macri como una “persona horrible, ignorante, resentida y corrupta”, además de tildarlo de “Macri trucho” en un intento por deslegitimar la denuncia. “Nos vemos en Tribunales, salame”, sentenció Grabois, anticipando que la disputa no quedará únicamente en el barro de las redes sociales, sino que se trasladará al ámbito judicial.
Más allá del ruido mediático, las cifras que arroja la fiscalización son alarmantes para el diseño de cualquier política pública. Se detectaron 454 personas fallecidas en los listados, además de beneficiarios con ingresos que superan los 5 millones de pesos mensuales y otros con hasta once automóviles a su nombre. Estos datos sugieren, según la visión oficial, que se estaban utilizando identidades ajenas para desviar fondos y raciones. En consecuencia, la Ciudad decidió suspender más de 5.000 raciones diarias que no pudieron ser justificadas por los intermediarios.
Este conflicto marca un punto de inflexión en la gestión de la asistencia social en la Capital. El Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, liderado por Gabriel Mraida, busca migrar hacia un sistema de atención directa mediante la tarjeta Ciudadanía Porteña y aplicaciones digitales, eliminando a los “gerentes de la pobreza”. La apuesta es clara: transparencia tecnológica contra estructuras territoriales que, según la denuncia actual, habrían perdido su propósito original para convertirse en cajas de financiamiento político. El desenlace de esta batalla, ahora, lo tendrá la Justicia.