El drama de Agostina Páez, la joven argentina detenida en Brasil, sumó un capítulo de profunda angustia tras conocerse la última resolución de la justicia del país vecino. Al ser notificada sobre la decisión de los magistrados de mantener su arresto, Páez mantuvo una comunicación telefónica con su abogado en la que, entre sollozos, manifestó su desesperación y el temor por su integridad física. La joven permanece privada de su libertad en un contexto que sus allegados califican como una injusticia manifiesta derivada de un proceso judicial que consideran viciado desde su origen.
Ante el agravamiento de su estado anímico y las condiciones de su encierro, una fundación dedicada a la asistencia de argentinos en el exterior elevó un pedido formal para su excarcelación. Los organismos de derechos humanos que siguen de cerca la causa argumentan que la detención es arbitraria y que no se han respetado las garantías procesales básicas. Según el entorno de la joven, la justicia brasileña ha desestimado pruebas fundamentales que demostrarían su ajenidad con los hechos que se le imputan, lo que motivó una presentación urgente ante las autoridades consulares.
El abogado de Páez confirmó que la joven se encuentra en un estado de vulnerabilidad extrema. “Llamó llorando, está quebrada emocionalmente”, detalló el letrado, quien busca que el caso sea elevado a instancias superiores para revertir la prisión preventiva. La defensa sostiene que el trato recibido en el sistema penitenciario brasileño es hostil y que la falta de contacto fluido con su familia en Argentina está afectando severamente su salud mental, un factor que debería ser considerado para otorgarle, al menos, la prisión domiciliaria mientras continúa el proceso.
En este complejo escenario de cooperación judicial internacional, la presión de las organizaciones civiles busca que el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación adopte una postura más activa en el reclamo. Se basan en que la joven no cuenta con antecedentes penales y que existe un arraigo familiar sólido que garantizaría su comparecencia ante la ley sin necesidad de permanecer en una celda común. La estrategia legal apunta ahora a demostrar que existe un riesgo de vida si la situación de encierro se prolonga bajo las actuales condiciones.
El caso ha generado una fuerte repercusión en la opinión pública, reabriendo el debate sobre la situación de los detenidos en el extranjero y la efectividad de las defensas técnicas en sistemas jurídicos ajenos. Por el momento, la justicia de Brasil se mantiene firme en su postura, aunque el clamor por la libertad de Agostina se intensifica tanto en las redes sociales como en las gestiones diplomáticas de alto nivel que se desarrollan en estas horas.