La firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco en la sede de la USTR no fue un acto administrativo más; fue el corolario de diez meses de gestiones bajo un “estricto hermetismo”. La comitiva argentina, liderada por Pablo Quirno, fue recibida con un detalle que rompió el protocolo de Washington: junto a los dulces oficiales de la Casa Blanca, los anfitriones dispusieron alfajores de maicena con forma de corazón. El gesto fue interpretado por los funcionarios como una señal de la “sintonía fina” que existe hoy entre las administraciones de Javier Milei y Donald Trump.
Durante el encuentro, Jamieson Greer fue contundente al calificar a la Argentina como un “faro” en América Latina por su rumbo económico. Según fuentes oficiales, este pacto se distingue de los firmados recientemente con países de Centroamérica por un eje fundamental: la inversión. “Esto nos pone en una plataforma que hoy no tiene ningún país de América del Sur”, destacaron desde la delegación argentina, subrayando que el vínculo personal entre ambos presidentes permitió que Argentina fuera el primer país del mundo llamado a negociar tras la asunción de Trump en enero de 2025.
La “autopista en la relación” que describen los funcionarios incluye hitos concretos y beneficios inmediatos:
Carne: EE.UU. aumentó unilateralmente la cuota de importación de carne argentina de 20.000 a 100.000 toneladas, una medida sin precedentes ante las presiones del agro norteamericano.
Minerales Críticos: Se sumó un acuerdo específico para garantizar la provisión y el financiamiento en sectores como el litio.
Inversiones: Se busca dar seguridad jurídica para que las empresas estadounidenses aumenten sus desembolsos en energía y tecnología.
A pesar del optimismo, hubo puntos que quedaron para una “segunda etapa” por cuestiones de timing político, como la quita de aranceles al acero y el aluminio. Desde la diplomacia argentina explicaron que, al ser sectores estratégicos, EE.UU. debe ser cuidadoso para evitar reclamos en cadena de otros socios comerciales, aunque existe un compromiso de palabra entre Milei y Trump para resolverlo oportunamente.
El acuerdo será enviado ahora al Congreso de la Nación para su ratificación. Pese a las previsibles resistencias de sectores opositores, en el Gobierno confían en que el contenido es tan beneficioso para la industria y la exportación que “no tendría sentido” rechazarlo. Al finalizar la reunión, el intercambio de presentes selló el encuentro: Quirno recibió una vasija de cerámica del Medio Oeste y entregó a Greer un libro gauchesco, símbolo de una alianza que ya proyecta las discusiones para un futuro Tratado de Libre Comercio (TLC).