La última gala de MasterChef Celebrity se convirtió en un verdadero calvario para Miguel Ángel Rodríguez. Lo que comenzó como un desafío de pastelería con altas expectativas terminó en un escenario de “terror” cuando su torta, en la que había trabajado durante toda la hora, se desmoronó por completo segundos antes de que el jurado diera la orden de levantar las manos. El colapso de la estructura dejó al actor visiblemente afectado y con pocas herramientas para defender su plato ante la mirada atenta de los chefs.
El infortunio no terminó allí. Durante el desarrollo de la prueba, Rodríguez denunció haber sufrido un “robo” de ingredientes esenciales que ya tenía separados en su estación de trabajo. En medio del caos que suele reinar en el mercado y las mesadas, la desaparición de elementos clave retrasó su ejecución y, según sus propias palabras, contribuyó al desorden que derivó en el desastre final. “Fue una noche donde todo lo que podía salir mal, salió mal”, confesó el humorista detrás de escena con un tono de resignación.
El jurado, integrado por Germán Martitegui, Damián Betular y Donato de Santis, no ocultó su decepción. A pesar de reconocer el esfuerzo y el carisma del participante, fueron implacables al evaluar el resultado visual y la falta de consistencia de la torta. El momento del desmoronamiento fue uno de los picos de tensión del programa, ya que el actor intentó sostener la preparación con sus manos en un acto de desesperación, pero la gravedad y el exceso de relleno jugaron en su contra.
Tras el incidente, las redes sociales se inundaron de mensajes de apoyo para el actor, quien es uno de los personajes más queridos de esta temporada. Sin embargo, en el plano estrictamente competitivo, este traspié lo deja en una posición de extrema vulnerabilidad de cara a la próxima gala de eliminación. Miguel Ángel deberá demostrar que puede reponerse del golpe anímico y técnico para asegurar su permanencia en el certamen.
Esta “noche de terror” se suma a la lista de momentos memorables y accidentados del reality, reafirmando que en la pastelería la precisión es tan importante como el sabor. Por ahora, Rodríguez deberá cocinar con la presión de saber que no tiene más margen de error si desea seguir en carrera por el título de MasterChef.