Un conflicto de herencias y leyes
El Museo Histórico Nacional (MHN) exhibe hoy por última vez el sable corvo del general José de San Martín. Tras la firma del decreto 81/2026 por parte del presidente Javier Milei, la pieza será trasladada al Regimiento de Granaderos a Caballo.
Esta decisión administrativa enfrentó un freno judicial interpuesto por los tataranietos de Juan Nepomuceno Terrero, herederos originales de la reliquia, quienes alegaron que la donación de 1897 obligaba al Estado a mantener el arma en el museo.
Sin embargo, la magistrada Marra Giménez desestimó la medida cautelar al considerar que no existe un “cargo jurídico vinculante” documentado que impida el cambio de sede. Además, la justicia otorgó un plazo de cinco días para que los demandantes acrediten fehacientemente su vínculo familiar, mientras solicitó informes al Ministerio de Defensa sobre las condiciones de seguridad en el nuevo destino.
El debate por la custodia
La controversia sumó un nuevo actor técnico: la historiadora Araceli Bellotta. La exdirectora del MHN se presentó como amicus curiae para advertir que el traslado vulnera la Ley 12.665. Según Bellotta, la Comisión Nacional de Monumentos debería haber intervenido en la decisión. La experta argumentó que el museo cuenta con una infraestructura de seguridad de vidrios antibalas y sensores diseñada específicamente para la pieza, calificando el movimiento hacia el regimiento como un “acto de ocultamiento”.
Por otro lado, voces como la del intendente de San Lorenzo, Leonardo Raimundo, celebran la medida. Raimundo sostuvo que el cuerpo de Granaderos es el “mejor custodio” para el arma que simboliza la emancipación americana.
No obstante, especialistas como Beatriz Bragoni advierten que esta mudanza vincula el legado del Libertador con un “nacionalismo militar” particular, desplazando el sentido civil del patrimonio.