La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ratificó su liderazgo este domingo tras obtener una victoria contundente en las elecciones legislativas. El Partido Liberal Democrático (PLD) alcanzó 316 escaños por sí solo, pero en alianza con el partido Ishin, la coalición superó la barrera de los dos tercios en la Cámara Baja al sumar 351 escaños. Este resultado otorga a la mandataria un mandato sólido para ejecutar cambios estructurales que habían permanecido estancados durante décadas.
En su primera comparecencia tras los comicios, Takaichi afirmó que el apoyo ciudadano representa un impulso para transformar la política de seguridad nacional.
Su plan inmediato incluye elevar el presupuesto de defensa al 3% del Producto Interior Bruto (PIB), con el objetivo de fortalecer la capacidad de disuasión frente a las actividades de China cerca de Taiwán. La administración planea adquirir nuevas tecnologías, como drones y reservas de municiones, tras analizar las lecciones del conflicto en Ucrania.
Tensión diplomática y presión económica
El anuncio del fortalecimiento militar generó una respuesta inmediata de Pekín. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China, a través de su portavoz Lin Jian, instó a Tokio a no retomar el camino del militarismo.
Actualmente, la relación bilateral enfrenta desafíos económicos críticos, luego de que el gobierno chino impusiera restricciones a la exportación de tierras raras y promoviera boicots turísticos como represalia a las posturas de Takaichi sobre la seguridad regional.
Pese a la presión externa, la primera ministra mantuvo su postura de defender los intereses nacionales. Takaichi señaló que, aunque Japón está abierto al diálogo, no cederá en su determinación de proteger su soberanía.
La mandataria también confirmó una próxima visita a Estados Unidos para reunirse con el presidente Donald Trump, buscando consolidar la alianza estratégica entre ambos países.