Entre 2013 y 2023 —una década completa— se disputaron 24 torneos locales. River ganó seis, Boca siete, San Lorenzo uno y Racing dos. Los restantes se repartieron entre Newell’s, Patronato, Rosario Central, Huracán, Vélez y Lanús. Sin embargo, la tendencia cambió en las últimas dos temporadas: los grandes brillaron por su ausencia. Los campeones fueron Vélez, Platense, Central Córdoba, Rosario Central y Estudiantes (dos veces). El inicio de este año, con cuatro fechas disputadas, muestra el mismo color.
Ninguno sacó chapa de candidato. Ninguno asumió un rol protagónico en la escena nacional. River, con siete puntos sobre doce posibles, es el de mejor registro, pero viene de sufrir una goleada inédita como local ante Tigre luego de un comienzo prometedor. Boca, Independiente y San Lorenzo apenas sumaron la mitad de los puntos en juego y no jugaron un solo partido como la gente manda. Racing logró salir de la mala y ganar tras un arranque de tres derrotas consecutivas.
Los cinco grandes se parecen en la irregularidad, en la falta de argumentos, en las ilusiones que superan a la realidad y en promesas todavía sin sustento.
Es cierto que las realidades, los puntos de partida y los contextos son diferentes. No es lo mismo desde donde intentan ser candidatos River, Boca y Racing que San Lorenzo, atravesado por una crisis profunda, o Independiente, perdido en un desvarío que ya lleva varios años. Pero hay algo del peso de los escudos y de la marca registrada de su historia que debería ubicarlos a los cinco en otro lugar. Y eso no ocurre. No sólo ahora, en este bimestre de enero y febrero con cuatro fechas del Apertura: viene de arrastre.
River no puede perder por goleada como local ante Tigre. Independiente no puede ganar uno de cuatro partidos y sufrir ante Platense. San Lorenzo no puede caer sin recursos en un clásico frente a Huracán. Racing no puede encadenar tres derrotas seguidas. Boca no puede acumular cuatro partidos sin que se sepa bien a qué juega ni cómo juega. Hay algo del presente de los grandes que, de algún modo, sigue navegando con viento en contra, herencia de los últimos años.
Es verdad que todavía hay tiempo para cambiar el rumbo. Pero eso no impide reconocer que, hoy, los candidatos parecen ser otros.
Vélez, Lanús, Independiente Rivadavia, Defensa y Justicia y Tigre son los equipos que, en este momento del fútbol argentino, muestran las uñas y las ganas de sostener la moda de los últimos dos años. La gran pregunta es si este síntoma de época responde a un emparejamiento hacia arriba o hacia abajo del nivel general. Todo indica que la segunda opción tiene más argumentos que ilusiones: menos vuelo colectivo, menos jerarquía sostenida y un torneo donde los grandes ya no imponen respeto por el peso de su nombre y su escudo.