La infraestructura energética de Ucrania sufrió este jueves uno de los embates más severos de la temporada invernal. Según informó la Fuerza Aérea ucraniana, las fuerzas rusas utilizaron 24 misiles balísticos y 219 drones para golpear puntos estratégicos en Kiev, Járkiv, Dnipro y Odesa.
En la ciudad portuaria de Odesa, el corte del suministro eléctrico afectó directamente a casi 300.000 personas, quienes quedaron sin acceso a agua potable. El viceprimer ministro de Ucrania, Oleksiy Kuleba, confirmó que el daño también alcanzó la red de calefacción, dejando cerca de 200 edificios desprotegidos ante las bajas temperaturas.
Impacto en la capital y el frente oriental
La situación en Kiev es igualmente crítica. El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, reportó que el ataque del jueves dejó sin calefacción a 2.600 edificios altos. Estas cifras se suman a las unidades que ya presentaban fallas por bombardeos previos, totalizando 3.500 edificios de departamentos sin servicio térmico.
Por su parte, en la región de Járkov, el centro ferroviario de Lozova fue blanco de proyectiles que provocaron la muerte de dos civiles. Mientras tanto, en el frente de batalla, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, señaló que, aunque las tropas rusas mantienen una presión constante y logran avances territoriales, lo hacen asumiendo un costo humano y material extremadamente elevado.